“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

jueves, 13 de julio de 2017

La generosa administración de la belleza





“El Político que en él había le impelía al heroísmo. Porque la política no es componenda ni enjuague, sino caridad. Y la caridad que no quema y se quema no es caridad ni es nada: es simple beneficencia con cara de vieja vegetariana”.


“Paladín de la monarquía hereditaria, Maurrás no es el monaguillo turiferario de una dinastía señalada. Es el paladín de los derechos de Dios para señalar dinastías y gobiernos: de ese Dios a quien los demócratas invitan a no meterse en lo que no le importa, mientras los pobres ciudadanos eligen a sus gobernantes en la promiscuidad del cuarto oscuro, o mejor dicho, se resignan a tener que elegir”.


“Porque al pueblo no le interesa votar. Prefiere que le den el candidato preelegido: es por eso que casi sin excepción, triunfa el caballo del comisario. Y cuando quiere votar, no lo hace para elegir el bien mayor, sino para asegurarse el mal menor, para ponerse a cubierto del mal mayor. Y es que en los gobiernos democráticos el pueblo vive bajo el temor de ser estafado. Por eso, para consolarse, el régimen tiene montado un sistema de estafas de corta duración, a las que se le da el nombre de períodos presidenciales”.


“Poeta de la política, Maurrás no puede transar con esa deformación del espíritu; porque si cualquier persona se aviene a transar con cualquier cosa que en aquel instante le conviene, hay una persona que no puede hacerlo: esa persona es el poeta, el poeta, dueño y sujeto de la belleza, a quien se debe escudero y enseñorea caballero andante y enamorado. Y, Maurrás lo sabe, la única forma de gobierno bella y limpia es la monarquía. Porque la política, en la alta aceptación de la palabra, no es la mezquina y cochambrosa ciencia de lo posible, sino la generosa administración de la belleza”.
                                           

Ignacio Anzoátegui, sobre Charles Maurrás.
Publicado originalmente en la revista «Cabildo», 1a Época, Nro. 7, 1° de Noviembre de 1973.
  
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