Todos tenemos muchísima paciencia para
soportar las penas ajenas.
(La Rochefoucauld.)
Existen muchísimas razones de por qué los otros
tienen que tener paciencia.
(L. C.)
El
mayor ridículo de una persona vieja que ha sido atrayente es
olvidar que ya no lo es.
(La
Rochefoucauld.)
No es
lo mismo saber que uno es viejo que saber que uno ya
no es joven.
(L. C.)
Si la nariz de Cleopatra hubiese sido
más corta, la faz del mundo hubiera cambiado.
(Pascal.)
Esas
grandes y ruidosas acciones que deslumbran los ojos
son presentadas por los políticos como efectos de sus grandes designios,
siendo empero, de ordinario, efectos del humor o de las pasiones. Así la guerra
entre Antonio y Augusto, que se atribuye a la ambición de ser dueños del
mundo, fue un efecto de los celos. (La Rochefoucauld.) (No es incompatible uno
con otro.)
No hay cosa más extrema que la audacia de un
tímido.
La filosofía triunfa fácilmente de
los males pasados y los males por venir: los
presentes triunfan de ella.
(La
Rochefoucauld)
Ni el sol ni la muerte se pueden mirar
fijo.
Todos se quejan de su falta de
memoria; ninguno de su falta de talento.
Los celos son una envidia justa; la
envidia son celos inicuos.
(L. C.)
Nos quejamos de que una persona nos
odia cuando no nos quiere tanto como necesitamos. (L. C.)
