Francisco Bergoglio, representado en el
último carnaval italiano.
“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor
de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.
Nicolás Gómez Dávila
“Estoy inaugurando en la Argentina la literatura anticlericalosa. En todos los países católicos existe y aquí es una vergüenza. Los eclesiásticos, como toda sociedad humana, tienen sus defectos, abusos y ridiculeces y si no existe un contraveneno, el córrigo-ridendo-mores, campan con todos sus respetos, como una murga cualquiera”.
Padre Leonardo Castellani
miércoles, 28 de junio de 2017
miércoles, 14 de junio de 2017
El náufrago
“Tengo
que conseguir mucha madera
Tengo que conseguir de donde pueda
Y cuando mi balsa esté lista partiré hacia la locura
Con mi balsa yo me iré a naufragar”.
Tengo que conseguir de donde pueda
Y cuando mi balsa esté lista partiré hacia la locura
Con mi balsa yo me iré a naufragar”.
Había
un hombre llamado P. Robinson
Crusoe. Vivía en una remota isla de Asia.
La Isla se llamaba Neofraternidad.
El
pobre hombre se sentía muy solo, tanto que había llegado a desesperar en busca
de compañía.
A
lo lejos, en el horizonte, el pobre P. Robinson veía un gran barco llamado
“Roma Conciliar”, cuyo capitán, François Bergoglio, le había enviado un mensaje
invitándolo a ser parte de la tripulación de la nave. Así dejaría de estar tan
solo y aislado.
Es
cierto que el barco estaba apestado, la plaga del SIDA hacía estragos, y viendo
las costumbres promiscuas de la mayoría de sus tripulantes, era difícil que el
P. Robinson pudiera no ser contagiado. Todos los días se veía morir gente sobre
la nave.
Pero
P. Robinson pensó que si había la “Sociedad de los Salvadores” reconocida por François Hollande, ¿por qué
los “neofraternitarios” no podrían estar bajo el amparo de François Bergoglio? ¿Y acaso debería él
pedirle un certificado de sanidad al capitán del barco? Si el capitán estaba contagiado, eso no
significaba que no pudiera transportar a P. Robinson y los solitarios
neo-fraternitarios. Ellos viajarían en un rincón de la nave, permaneciendo tal
como son, mientras el misericordiador Capitán François conducía el timón del
barco por los mares de la periferia del mundo.
Así
fue como, en medio de su desesperada soledad, P. Robinson escribió una larga
carta con todo tipo de razones para que todos apoyaran su deseo de salir de la
isla y ser parte de la tripulación del majestuoso barco romano. En vano se le
informó que no había cura para el SIDA, o que el capitán del barco y los
oficiales no hacían nada por curar la enfermedad, sino que más bien la
propagaban. En vano se le mostró que sobre el barco reinaban el caos, los
abusos, las injusticias, la mentira, la corrupción. P. Robinson no entendía
razones. Él miraba al horizonte y veía siempre al barco, tan imponente, que
parecía estar esperándolo. De hecho, un bote salvavidas fue procurado por el
capitán, y comenzó a acercarse a la isla.
¡Robinson
estaba salvado!
---------------
La
historia verdadera, aún sin el final trágico que se avizora, puede leerse a
continuación:
ARTÍCULO DESCARADAMENTE ACUERDISTA DEL
DISTRITO DE ASIA DE LA FSSPX
LA UNIDAD DE FE CON EL PAPA FRANCISCO Y EL RECONOCIMIENTO CANÓNICO DE LA
FSSPX
En este artículo, publicado con el permiso de la Casa General de la
FSSPX en Menzingen, el P. Paul Robinson aborda la cuestión de si el Papa debe
tener la fe de un tradicionalista [nótese esta expresión “la fe de un tradicionalista”. Esta es
-simplemente- la fe católica] para que sea correcto para la FSSPX recibir de él el
reconocimiento canónico.
Introducción
En el debate acerca de si la FSSPX debe aceptar una prelatura personal
del pontificado del Papa Francisco, algunos han opinado que la FSSPX no debería
considerar si el reconocimiento canónico es oportuno o prudente; sino que más
bien, la verdadera pregunta que debería ser planteada es si la FSSPX y el Papa
Francisco comparten la misma finalidad y tienen la misma fe. De ser así,
entonces y sólo entonces podría ser correcto en principio, permitiéndonos
discernir si también es prudente.
La posición implícita de aquellos que expresan esta opinión, es que el
Papa Francisco no tiene la misma fe o la misma finalidad de la FSSPX, y por lo
tanto sería en principio un error aceptar el reconocimiento canónico bajo el
pontificado del Papa Francisco. No solo eso, sería ilógico, pues “establecer
unidad legal sin unidad real sería… contradictorio”.
Este artículo tratará de mostrar que, en principio, no es un error
aceptar el reconocimiento canónico de un Papa modernista, y también tratar de
determinar un criterio por el cual se puede determinar el grado en que la
colaboración con un Papa modernista es aceptable. Este artículo no considerará
si es prudente, en las circunstancias actuales, aceptar la prelatura personal
del Papa Francisco por parte de la FSSPX.
La Historia de la FSSPX
El primer hecho a destacar acerca de la posición mencionada es que va en
contra del espíritu que anima toda la historia de la FSSPX. Hagamos una breve
reseña de esa historia para ver que tal es el caso.
No parece muy difícil establecer que el Papa Paulo VI tenía fuertes
tendencias modernistas. Aun así la FSSPX fue erigida canónicamente bajo el
pontificado de Paulo VI y fue reconocida como pía unión desde 1970 a 1975. Así,
por lo menos en la mente del Arzobispo, no puede estar mal, en todas las
circunstancias, el colaborar con un Papa modernista al grado de tener una
estructura canónica bajo su autoridad. [El P. Robinson no toma en cuenta que en 1970, año de la
fundación de la FSSPX, la Iglesia recién empezaba a sumergirse en las tinieblas
de la espantosa crisis inaugurada con el concilio Vaticano II. A medida que se
producían los cambios y a medida que se consolidaba y se acentuaba más y más el
proceso de autodemolición en la Iglesia, Monseñor Lefebvre iba endureciendo, progresivamente
también, su postura ante la Roma ocupada por los herejes modernistas]
Los acontecimientos que llevaron a 1988 son tal vez los más ilustrativos
en este sentido. Cuando se entiende que Monseñor Lefebvre estaba esperando
señales de que debía consagrar obispos y que después de recibir dos de esas
señales bajo la forma de escándalos modernistas por parte de Roma, fue entonces
a Roma buscando un reconocimiento canónico; uno debería sacar el principio
general: los escándalos modernistas, por sí mismos, no son un obstáculo para
recibir el reconocimiento canónico de manos de los que perpetraron esos
escándalos. [Si
el P. Robinson tiene razón, Mons. Lefebvre se equivocó cuando escribió esto al
final de su vida y como conclusión de lo relativo al tema de las relaciones con
Roma: “Los sacerdotes que quieren permanecer católicos, tienen el
estricto deber de separarse de la iglesia conciliar, hasta que ella redescubra
la Tradición de la Iglesia y la Fe católica”. (Mons. Lefebvre en
“Itinerario Espiritual”, que es el último libro de Monseñor y, por eso, la
manifestación de su última y definitiva voluntad). Noten, a propósito, que la
expresión “iglesia conciliar” no figura nunca en este texto acuerdista de la
FSSPX. También se equivocó el capítulo general del 2006: "Los
contactos que mantiene la Fraternidad esporádicamente con las autoridades
romanas tienen como único objeto ayudarles a que hagan otra vez suya la
Tradición, de la que la Iglesia no puede renegar sin perder su identidad, y no
para lograr una ventaja para sí misma ni para llegar a un imposible
“acuerdo” puramente práctico"
sábado, 10 de junio de 2017
Vení tal como sos
Últimamente, la empresa yanqui de comida chatarra más famosa del mundo, McDonalds ®, ha lanzado en Francia
una nueva campaña publicitaria. Sus imágenes quieren dar cuenta de su amplitud,
pluralidad, liberalidad y tolerancia, mostrando todo tipo de personas
extravagantes o monstruosas –muchas en actitudes pecaminosas o groseras-, a las
que invita a concurrir a sus locales a consumir sus grasientas hamburguesas y
sus aguachentas cocacolas bajo este slogan: “Venez comme vous êtes”, esto es decir en castellano:
VEN COMO ERES.
Últimamente, la FSSPX ®,
mediante el P. Bouchacourt, ha lanzado
en Francia una nueva campaña acuerdista para ser aceptados por la Roma
modernista (que expende doctrina chatarra peor que la de McDonalds), bajo el
slogan “Tels que nous
sommes”, esto es: TAL COMO SOMOS (puede verse acá).
Cierto
que alguna vez Mons. Lefebvre jr. dijo tal cosa, en lejanos tiempos, pero luego
Mons. Lefebvre sr. comprendió perfectamente que eso era insostenible, y que la
guerra con los modernistas era a muerte. Aprendió a los golpes, podría decirse.
Y una vez dado el propio golpe a la Roma modernista, con las
consagraciones episcopales de 1988, refrendó tal posición hasta el fin de su
vida.
Si Mons. Lefebvre realizó las consagraciones
episcopales es porque no podía aceptar “tal como es” a la jerarquía de la
Iglesia. He allí el meollo del asunto: lo
que Roma es. Y Roma es apóstata y modernista.
Por aquellos tiempos Mons. Lefebvre decía que
aunque Roma le diese todo lo que pidiese, la Fraternidad no podía colaborar con
ella porque trabajaban en direcciones opuestas: Roma para la descristianización
de la sociedad, la Fraternidad para lo contrario.
Hoy la Neo-Fraternidad, independientemente de lo
que Roma es y de lo que Roma hace, pide, como los energúmenos publicitarios de
McDonalds, ser aceptada en su “diferencia”. Roma, desde luego, es capaz de
lanzar una campaña publicitaria –de hecho es lo que ha venido haciendo con la
Fraternidad con su diálogo y ecumenismo- diciendo: “Ven como eres”. Y la
Fraternidad –pobre, tan acomplejada ella por ser distinta y que no la reconozcan- ha mordido el anzuelo.
El P. Bouchacourt acaba de dar
una nueva muestra de lo que es la
Neo-Fraternidad San Pío X.
¿Por qué no pueden aceptar
“tales como son” a los que están en la Resistencia, y sí a los romanos
modernistas? ¿Por qué no pudieron aceptar “tales como son” a los siete
sacerdotes que recientemente hicieron una carta disidente y sí a los romanos
conciliares? ¿Roma debe tolerar a la Neo-Fraternidad, y ella no quiere tolerar
a los otros? Su tolerancia para con
los modernistas y su intolerancia
para con los antiliberales es propiamente obra de una mente religiosamente McDonalizada, que hace mucho tiempo
comenzó a echar agua al vino (la doctrina), y luego empezó a meterle cocacola.
Al final, terminarán echándole un poquito de vino a la cocacola.
Tendrán que tragarse todo lo
que les den en el McDonalds modernista romano. Tales como ahora son. Désolé.
Posibles publicidades romanas:
Roma recibirá a la Fraternidad tal como es:
El macaneo
Macaneo.
“Nosotros, que vivimos en el país de
los macaneadores, es decir, de los confusos, los confundidos y los
confusonarios, conocemos ese mal: es el que puede traer la perdición del país.
El macaneo es una palabra argentina y es también una industria nacional, quizás
la más floreciente que tenemos: dudo que haya en el mundo, sin exceptuar el
Uruguay, país más productor de macaneo y más confusionado actualmente que el
nuestro. Cuando la confusión se extiende a la cosa religiosa, ese fenómeno es
fatal”.
P. Castellani, Domingueras prédicas II, Pág. 231.
Un poco a la
manera de aquellos procesos naturales llamados «de sustitución sucesiva», en
que una sustancia suplanta a otra conservando sus accidentes (un ejemplo de
esto es la fosilización) y que de un modo absoluto y único, sobrenatural por su
causa y por su efecto, se da en la Eucaristía, así debía llegar un momento para
la iglesia infiltrada, para la iglesia clandestina promovida en rauda
sustitución de la Católica, en que aquélla diera al traste con las formas para
aparecer al fin en toda su desnudez, sin subterfugios, con su rey desnudo
proclamando la inminencia de su «iglesia pobre para los pobres». Nescis quia tu es miser et miserabilis et pauper et caecus et nudus. Serían los tiempos del papa peronista, última e
insospechada encarnación del princeps tal como lo concibiera
la funesta contra-tradición política que nos viene de Marsilio de Padua y
Maquiavelo, elevado esta vez al gobierno eclesiástico. Algo así, muy a su
manera, como la simbiosis de las dos espadas: un pontífice, si tanto, que asume
las mañas de los tiranuelos de republiqueta, haciendo tabla rasa de la constitución
divina y las prerrogativas de la Iglesia y barriendo la casa con escoba de
acero, al par que infligiendo papocesárea injerencia en la política de los
Estados, trátese de las campañas electorales o los convenios por el cambio
climático. Es la sorprendente proyección universal de un tipo humano criado en
el caldo de la sociedad porteña del siglo XX en el período en el que confluía
la primera generación de hijos de inmigrantes transmarinos ávidos de
"hacer la América" con la migración interna de los "cabecitas
negras", ese confuso entrevero humano listo para elevar a líderes con
agudo sentido de la oportunidad y desordenado amor propio.
De acá, de este cambalache social no muy apto
para el ocio meditativo y para la alta filosofía, un joven Bergoglio habrá
hecho carne aquel axioma de Juan Domingo que reza que «la única verdad es la
realidad», y que pese a su imprecisión pudiera interpretarse en clave
realista si la metafísica peronista no se caracterizara por suplir la categoría
de sustancia por la de conveniencia. Ese rabioso pragmatismo (que supone un
anti-intelectualismo, un escepticismo inconmovible, y que impregna desde la
base toda la aprehensión de la realidad de un sujeto así conformado) es el que
se manifiesta en un Francisco dispuesto -según propia confesión- a encerrar a
los teólogos en una isla con tal de que lo dejen avanzar en la síntesis
ecuménica con los protestantes; el que truena contra los «especialistas del
Logos» y el mismo que declara por escrito, para rubor del fondo blanco de la página,
que «no hay que pensar que el anuncio evangélico deba transmitirse
siempre con determinadas fórmulas aprendidas, o con palabras precisas que
expresen un contenido absolutamente invariable». Lo suyo, su «evangelio»
que corrige al de Nuestro Señor, es el de los vendedores de seguros que siempre
esbozan una sonrisa para ofrecer un accesible lenitivo a las ásperas contiendas
sublunares. Humano, demasiado humano (como el pecado consentido, la ofuscación
de la conciencia y la impostura entronizada), a Francisco le importa ante todo
«escuchar los latidos de este tiempo y percibir el “olor” de los hombres de
hoy»: nada de proclamar la Verdad y condenar el error; nada de señalar
a «los hombres de hoy» lo que la Iglesia debe enseñar a los hombres de siempre.
Porque -según lo testimonia con inobjetable rigor documental el libro que
tratamos- para Francisco poco importa la religión que se profese cuanto nuestra
«humanidad común» con budistas, animistas y ateos.
miércoles, 24 de mayo de 2017
EL CAJÓN DE MONS. FELÉ
Acabamos
de enterarnos, por boca del mismo Mons. Felé, que una crítica (muy severa,
suponemos) contra la “Amoris laetitia” de Francisco, fue dejada en un cajón (“cajoneada”,
como suele decirse), porque hubieron otras voces en la Iglesia que se
levantaron contra el engendro bergogliano. Entonces, ¿para qué criticar, si
otros lo hacen? Ciertamente, si, como se dice al comienzo de la entrevista realizada por el impresentable
Vogel, si la misión de los obispos es sólo “viajar por el mundo entero para
administrar los sacramentos del orden y de la confirmación”, y no enseñar la verdad, que es su primer deber, entonces se comprende
que Mons. Felé piense que no es de su incumbencia el enseñar la verdad y
combatir el error, así que bien puede entonces cajonear el magnífico documento
que dice que los obispos de la Fraternidad han preparado. ¡Al cajón!
Alertados
por este hecho, y, para tratar de ver las cosas positivamente, como pide Mons.
Felé en la entrevista, nos colocamos los anteojos rosados, y decidimos, en esta
regocijante visión optimista, comunicamos con uno de nuestros corresponsales (secreto,
por supuesto) de habla hispana (¡no es precisamente el Padre Pablo Suárez!) en Menzingrado,
para que nos reporte si, como sospechamos, efectivamente existen otros durísimos
documentos críticos de la Fraternidad que, por esas circunstancias de la vida,
debieron ser cajoneados, porque todos
saben lo que piensa la Fraternidad.
Así
es, en efecto, hemos sido precipitados en criticar el silencio de Mons. Felé y
sus adláteres, porque ellos han hablado muy duramente, sólo que sus palabras
lacerantes contra Francisco permanecen en los archivos secretos de Menzingrado.
Nuestro
colaborador exclusivo nos informa, y nos ilustra, sobre una cajonera a la que
ha tenido acceso (nos dice que hay varias), donde se encuentran las siguientes
duras críticas de Menzingen contra Francisco y Roma modernista:
-Cajón número 1: Carta contra Amoris laetitia (el día que se iba a
publicar justo hablaron los obispos con sus “dubia”).
-Cajón número 2: Carta de Mons. Felé
contra la estatua de Lutero en el Vaticano, dejada de lado porque justo ese día
Mons. Felé tenía un rendez-vous con
Francisco en Santa Marta. No quedaba muy cortés de su parte criticar a su
huésped.
-Cajón número 3: Carta contra la
recepción de Francisco del presidente de Luxemburgo y su “marido”. Justo el día
que iban a publicarla, salió a hablar un sitio web católico tradicionalista.
¿Para qué iba a hablar Mons. Felé si todos saben lo que piensa?
-Cajón número 4: Documento contra la
visita de Francisco a Suecia, para celebrar los 500 años de la reforma
luterana. Ya estaba el documento ensobrado y listo para salir al correo que lo
dejaría en el Vaticano, pero se alzaron algunas voces fuertes criticando a
Francisco: ya no tenía sentido enviarlo. Además, todos saben lo que piensa la
Fraternidad.
-Cajón número 5: Protesta contra los
videos apóstatas que mensualmente realiza Francisco. Mons. Felé había grabado
un video muy duro, pero todos saben lo que piensa la Fraternidad, así que
decidió archivarlo en el cajón.
-Cajón número 6: Protesta contra el
espectáculo de luces “Fiat lux” que profanó la basílica de San Pedro. Como hubo
algunas críticas en internet, Mons. Felé decidió no añadir “leña al fuego”.
-Cajón número 8: Crítica muy dura a
Francisco, a propósito de sus palabras escandalosas sobre que Jesucristo “se
ha hecho demonio por nosotros (…) ha tomado la apariencia del padre del pecado,
de la serpiente astuta»!. Fueron
tantos los sitios web y blogs tradicionalistas que lo criticaron, que para qué
agregar lo que ya estaba dicho. ¡Al cajón!
El cajón número 7 permanece siempre abierto por la simple razón de que
está trabado y no cierra. Mons. Felé lo ha aprovechado para colocar en él el
texto de la erección de la Prelatura Personal San Pío X. Dice nuestro agente
que todos los días bien temprano, antes de iniciar su trabajo, le da una
ojeadita, y con eso refuerza su natural propensión a sonreír. Eso sí, nuestro
corresponsal no nos puede asegurar que Mons. Felé tenga la conciencia
tranquila. Ni tampoco que tenga conciencia, esto es, que sepa lo que está
haciendo. Pero, en fin, sigamos con los anteojos rosados puestos, y leamos a
continuación extractos seleccionados de la reciente entrevista que, acompañada
de violines, le hizo en USA el periodista Vogel.
-Periodista
Vogel: Amoris Laetitia ha generado una tremenda cantidad de confusión y
controversia desde que fue emitida el año pasado. Por un lado, uno puede decir
que es alentador ver que algunos se despiertan a la crisis en la Iglesia; por
otro lado, los resultados pastorales de ese documento son realmente
devastadores. Hay algunos que afirman que la Fraternidad ha sido demasiado
suave en su crítica a Amoris Laetitia. ¿Cuáles son sus pensamientos acerca de
este documento y la controversia que se engendró?
2 X 1
Mons.
Felé tiene quien lo defienda…además de Francisco.
Un artículo para ocuparnos de dos blogs
neo-fraternitarios que desde internet
continúan confundiendo o manteniendo en la desinformación a sus lectores
respecto de la realidad de la congregación fundada por Mons. Lefebvre, hoy
hundiéndose por culpa de Mons. Felé y los liberales que lo rodean.
Anemia
panorámica
Primero, vamos a Panorama Católico Internacional, sitio que desde hace mucho tiempo
se mantiene con respirador artificial. Notablemente
decaído, demacrado, pálido, debilitado, en sus comienzos fue un sitio de
referencia ineludible de la Tradición católica, hasta que, abandonando la
defensa de la verdad completa y plegándose a los silencios tan convenientes
para los acuerdistas seguidores de Mons. Fellay, hoy sobrevive lastimosamente.
Así sus artículos salen anémicos, y hasta con un tinte de ilusión típicamente
felecista. Veamos y comentemos (en colorado):
Francisco,
el papa del Centenario de Fátima, nos guste o no
Ningún lector regular de Panorama Católico puede
dudar de mi posición ante Francisco, el papa Bergoglio. Y esto no lo digo
porque mi opinión tenga alguna importancia, sino solo para orientar a quien
tenga ganas de leer lo que sigue.
Lo que sigue es esto: Francisco es el papa del
Centenario de Fátima. Su condición de Sumo Pontífice no se puede discutir
seriamente mientras no se pruebe alguna invalidez en la elección. O sea,
sedevacantistas abstenerse, porque sus argumentos navegan en un mar de teorías
a las que se opone otro mar de argumentos en contra, al menos tan grande o
mayor. La Iglesia no ha establecido aún doctrina firme sobre este tema.
Si Francisco es el papa, entonces todos su actos
públicos, buenos o malos, tienen un carácter oficial. Para bien o para mal. Va
a canonizar a los pastorcitos de Fátima, cuya santidad es evidente y
maravillosa. ¿Me encanta que los canonice Francisco? Todo lo contrario, me
apena. ¿Ahora sí me parece indudable el procedimiento de canonización reformado
por Juan Pablo II? No, tengo las mismas dudas sobre su valor. Lo cual es
relevante cuando los candidatos tienen objeciones, y triste cuando son santos a
la vista de todos, como el P. Pío de Pietrelcina. Porque merecen ir a los
altares en un proceso que no pueda ser sospechado de lenidad probatoria de sus
virtudes. O de ocultamiento o descuidada revisión de sus obras y opiniones.
Con lo cual, por más que no me guste, tendré que
resignarme a ver a los santos niños Jacinta y Francisco, primeros no mártires
en ser canonizados por sus virtudes heroicas habiendo muerto a tan corta edad,
elevados a los altares en estas condiciones. [¿Entonces reconoce las canonizaciones
conciliares, sí o no? Si las reconoce, debe también reconocer la canonización
de Juan Pablo II, Escrivá de Balaguer más un largo etc. de modernistas. Ver
este estudio excelente de Mons. Williamson al respecto: acá] Dios lo remediará. Respecto a las otras
disposiciones de Francisco, siendo el papa, si no van contra la fe y las
costumbres, no me meto en cuestiones jurídicas, deben ser consideradas válidas.
Y si alguien se ve sometido contra derecho, que patalee. Desde aquí lo
apoyaremos.
Cuentos perdidos por ahí
LOS PERIÓDICOS
Flavio Mateos
Corría el año 2008 cuando en
la República Democrática de Barataria se llegó a erradicar por completo la
peste del analfabetismo. Las campañas masivas de vacunación lograron poner a la
pequeña república en el concierto de las naciones más civilizadas del Nuevo
Orden.
De tal manera se puso fin al
atraso, que todo el mundo en Barataria leía su periódico a la mañana, y muchos,
además, su edición vespertina. A quien no podía agenciárselo, debido a un
ocasional y pasajero estado de miseria, hambre o desocupación, le era
proporcionado gratuitamente por la Secretaría de Noticias. Fue en esos años de
fervor cívico y apogeo de la cultura ciudadana, en esos tiempos donde nadie se
sentía con derecho a estar desinformado, y no había excusas para ello, fue
entonces cuando el Dr. Marengo presentó el primer simio en el mundo capaz de
leer el periódico. Entiéndase, de leerlo en silencio, porque aún no aprendía a
articular palabras.
Se trataba del orangután
Cecilio, que se había acostumbrado, con su ración de plátanos y manzanas de la
mañana, a leer las noticias de última actualidad. Cuando el Dr. Marengo lo
anunció al país a través de la prensa, nadie pudo sorprenderse demasiado, ya
que los adelantos de la ciencia nos tienen acostumbrados a esta especie de
evolución “forzada”, donde animales y hombres interactúan en sincronizada
función. No obstante, se creyó que el simio sólo era capaz de interpretar
determinados signos que le eran afines a su realidad cotidiana y su
idiosincrasia. Pero, las ansiosas cámaras de la TV y los innumerables
fotógrafos captaron sorprendidos el interés casi dramático con que Cecilio se
informaba de la realidad.
Con admiración, fisiognomistas
experimentados observaron al detalle los cambios producidos en las facciones de
este Proteo, que de acuerdo a la noticia leída, se volcaba en preocupación
vital, miedo, angustia, o franca sonrisa cuando leía la página de los chistes.
Del tipo atlético-epilectoide podía pasar al tipo esténico-hiperpituitario, y
así su biotipología mutaba asombrosamente, sin perder jamás la reconcentrada
atención sobre las páginas del diario. Hay que decir, por supuesto, que la
condensación de la información y las ideas habían vuelto los periódicos en
símiles reducidos y compactados de, por así decirlo, la Enciclopaedia Britannica. La ciudadanía sabía todo lo que había que
saber a través de los periódicos, y no necesitaba más.
Un matutino del interior,
precipitadamente, había llegado a anunciar a Cecilio como una prueba viviente
de la evolución, y daba la bienvenida a este hallazgo que pondría
definitivamente al hombre en el lugar que le correspondía. La luz del saber
derrotaba definitivamente al oscurantismo.
Las exhibiciones de Cecilio en
teatros capitalinos fueron exitosas, y obligaron al Dr. Marengo a realizar
tours por el interior, donde el orangután se sentaba en su jaula –siempre en
horas de la mañana- a leer los periódicos, mientras el público contemplaba
alborozado la vibración en el rostro del mono, la disparidad de expresiones, la
alternancia de emociones como en un bebé. El día que leyó en primera plana
sobre la ola de atentados en su natal Singapur, arrojó el matutino en un rincón
y se negó a seguir leyendo, hasta que el Dr. Marengo lo convenció regalándole
tres naranjas de ombligo. Así, el animal fue mostrado en toda la república y en
los países limítrofes. Pero fue al regresar a la patria cuando la verdad fue
descubierta.
El Dr. Marengo debió ser
internado debido a una descompensación renal, luego de pasar una noche de
jolgorio, pues había estado celebrando la distinción otorgada por la Asociación
de Periodistas de la Academia de Ciencias, que lo honró con el premio más
importante de la década. El orangután quedó solo en dependencias del
laboratorio “Calcocidemo”, donde el doctor residía. Hasta allí se acercó un
ávido y audaz periodista, que no veía en todo aquel prodigioso acto sino un
vulgar acto de fino adiestramiento, tal vez de hipnotismo. Lo que en realidad
descubrió fue un vero caso de idiotismo.
Entrando sigilosamente al
laboratorio, descubrió amostazado que el orangután Cecilio no sólo no sabía
leer, sino que ni siquiera era un orangután. Era un hombre, un vulgar mimo que
provisto de maquillaje y apliques de vello tinturado, había estado engañando
pícaramente a todo el país. “No podía ser -se dijo el periodista- que un simple
gorila, una bestia peluda, realizara una labor tan ardua como leer un
periódico, ese símbolo y resumen de la civilización, ese cúlmen de la ilustración
que era capaz de igualar al pueblo y a la ciudadanía toda. Seremos iguales
entre nosotros –concluyó- pero no somos iguales a esa cosa”.
No obstante encontrarse
poseedor de la noticia más impactante del año, el periodista llegó a un arreglo
monetario con el Dr. Marengo. Claro que el descubrimiento de esa dolorosa
verdad podía dar por tierra con los avances científicos que postulaban la
ínclita teoría distribucionista y evolucionista del saber, y los grandes grupos
editoriales no podían volver atrás. Sería una falta de urbanidad.
Cuando Cecilio leyó en el
matutino más importante el obituario de aquel periodista, su rostro compungido
lanzó algo así como un berrinche. Afortunadamente estaba a su lado el Dr.
Marengo, que, exultante, le proporcionó un cacho de bananas y una dosis extra
de periódicos.
En la República Barataria ya
no hay analfabetos. Y, dentro de poco, según anuncia el Plan Quinquenal,
tampoco habrá analfabestias. El progreso es para todos, sí señor.
Tomado de “Cuentos Pequeños”,
Editorial Dunken, Bs. As., 2011.
martes, 16 de mayo de 2017
Buenas relaciones
Caifás:
“Tengo buenas relaciones con Jesús de Nazareth”.
Arrio:
“Tengo buenas relaciones con Atanasio”.
Juan
Pablo II: “Tengo buenas relaciones con Monseñor Lefebvre”.
Francisco:
“Tengo buenas relaciones con Monseñor Fellay”
(Ver
acá)
viernes, 12 de mayo de 2017
Mundialismo bergogliano
La
Presidente de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, Margaret Archer,
dijo que la Iglesia Católica debe dirigirse a organizaciones
internacionales como las Naciones Unidas para promover políticas para
promover el cambio social y que los mayores problemas que
enfrenta la sociedad-emisiones de carbono, solicitantes de asilo,
terrorismo-son desafíos internaciones y no nacionales” https://cruxnow.com/vatican/2017/05/03/vatican-academy-head-says-un-push-global-social-change/
Más
detalles acá
Francisco Bergoglio (el amigo
benefactor de la
Neo-Fraternidad San Pío X, y Archer)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
























