“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

sábado, 30 de noviembre de 2013

Sembrando pavadas

El Pericón de la Nueva FSSPX, cuya ejemplaridad brilla en cada artículo fidelísimo a la nueva línea de su idolatrada FSSPX.


NOTA NUESTRA (de Pericón): El traslado del R. P. Ricardo Olmedo se enmarca dentro de los movimientos que ordinariamente (cada 27 años, en el caso del P. Olmedo) realiza la Fraternidad San Pío X en orden a su apostolado.
                                 Nadie, excepto sus enemigos, puede sorprenderse (no, después de haber estado toda su vida allí, 27 años, a nadie puede sorprender el traslado de un destacado profesor) o escandalizarse por ello. Bien lo sabe el R.P. Olmedo, uno de los sacerdotes cuya ejemplaridad brilla -entre otras cosas- porque ha permanecido fiel cuando muchos, como el obispo Williamson y sus secuaces, traicionaban la obra de Monseñor Marcel Lefebvre (¿qué significa para este bloggero traicionar la obra de Mons. Lefebvre? ¿O será que no estar de acuerdo con Mons. Fellay equivale a traicionar a Mons. Lefebvre? Nunca tendremos las explicaciones correspondientes por parte de este irresponsable fan de la neo-FSSPX).
                                 Una expresión más de la vida parasitaria que llevan estos blogs. Si no fuera por la Fraternidad, de poco o nada tendrían que hablar (si “estos blogs” hablan de la neo-FSSPX es porque la verdadera Fraternidad está en quienes ellos llaman “rebeldes”, no en quienes ostentan el cartelito y la papelería oficial. Parásitos son los que viven de los restos que va dejando la ya corrompida Nueva Fraternidad de Mons. Fellay –el obispo 95% a favor del Vaticano II-, de Galarreta -el obispo democrático- y cía).
                                  Y en cuanto a su "sincero" homenaje, se trata sólo de un sarcasmo. Porque elogiando a un sacerdote fiel, dan mayor contraste a su propia infidelidad (quien realizó su homenaje lo habrá hecho porque estudió con él y cumple ser agradecido, lo cual no significa que se esté en todo de acuerdo con el P. Olmedo. Quizás termine siendo un bien para él que se lo saque de ese ambiente liberal del Seminario, quién sabe pueda lejos de allí estar mejor informado y animarse a ser del todo fiel a Mons. Lefebvre, en vez de seguir la corriente, obedecer ciegamente y aceptar el nuevo pensamiento hegeliano de la Nueva Fraternidad. Dios sabrá).
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