“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

viernes, 26 de diciembre de 2014

Arzobispo, Rector y Osculador




De acá

Un furibundo lector me anoticia, en términos bastante soeces, sobre un librejo del Arzobispo “Tucho” Fernández, rector de la ex Universidad, ex Católica, ex Argentina, Sáname con tu boca – El arte de besar, aparecido en 1996 y que la Editorial publicita así:

“En estas páginas, el autor destaca la importancia del beso como sostén de las relaciones tanto amorosas como afectivas, a la vez que enseña al lector a besar mejor”, agregando un comentario del mismo “Tucho”:

“Te aclaro que este libro no está escrito tanto desde mi propia experiencia, sino desde la vida de la gente que besa. Y en estas páginas quiero sintetizar el sentimiento popular, lo que siente la gente cuando piensa en un beso, lo que experimentan los mortales cuando besan. Para eso charlé largamente con muchas personas que tienen abundante experiencia en el tema, y también con muchos jóvenes que aprenden a besar a su manera. Además consulté muchos libros, y quise mostrar cómo hablan los poetas sobre el beso. Así, tratando de sintetizar la inmensa riqueza de la vida, salieron estas páginas a favor del beso. Espero que te ayuden a besar mejor, que te motiven a liberar lo mejor de tu ser en un beso”.


Como el licencioso engendro está agotado, sugiero al Arzobispo, Rector y Osculador una segunda edición en la que

1) Nos transmita “su propia experiencia”;

2) Nos relate si en alguna de ellas recitó -o le fueron recitados al oído- versos sobre besos y qué clase de besos recibió y de quién;

3) nos detalle si algunos besos suyos fueron “liberadores” de “lo mejor de su ser”;

4) y, sumamente importante, lo que pasó después de la “liberación”.

Me pregunto qué esperan los profesores de la ex UCA -los pocos buenos que todavía sobreviven- para dar un golpe y mandar a este perturbado a la mismísima mierda. En Roma su padrino Francisco le brindará seguro refugio.


Los besos de Francisco son kosher:






Besando manos y contemplando una maqueta del templo de Jerusalén que seguramente ocupará el Anticristo cuando esté reconstruido.


He aquí otro experto en el arte de besar, dando su último beso:


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