“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

lunes, 24 de noviembre de 2014

Candente interrogante



¿Son sordos los feligreses que oyen los sermones del cura Méramo?





Si no lo son, ¿por qué les grita?
¿No le llevan el apunte? ¿No lo entienden? ¿Se duermen? ¿Cabecean? ¿Se distraen?

¿O los bramidos son la volcánica erupción de quien debe diferenciarse del resto de los “fláccidos” curas, no sólo por mostrar una alfanje que lo identifica, sino por una prédica cortante e indómita como la de un fundamentalista árabe?


En fin, que hasta el último de la fila, y aun la mascota debe darse por enterada de tal arrebato del impaciente furor lacerante.



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