“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

jueves, 12 de mayo de 2016

Pensamientos despeinados – Stanislaw Jerzy Lec






La estupidez no dispensa de pensar.

¡Ojalá tuviera tantos oyentes como escuchas!

Al derribar las estatuas, respetad los pedestales. Siempre pueden ser útiles.

¿Quieres ahogar la voz de tu corazón? Conquista el aplauso de la multitud.

Cuando griten: “¡Viva el progreso!”, pregunta siempre: “¿El progreso de qué?”.

Algunos ven por los ojos como por una mirilla.

Lleva un estandarte con colores de camuflaje.

Habla sabiamente, el enemigo escucha.

El mundo no está loco en absoluto, aunque no está hecho para la gente normal. Está hecho para los normalizados.

En la selva llevan cascos cubiertos con una red de camuflaje con hojas trenzadas. Yo llevo gorro frigio cosido con cascabeles de bufón.

Cada clase tiene su propia burguesía.


No debes aserrar la rama sobre la que te sientas, a menos que quieran colgarte de ella.

Hasta su silencio tenía errores de lenguaje.


¿Alguien preguntó alguna vez a la tesis y a la antítesis si querían realmente convertirse en síntesis?

De la mayoría de las obras sobreviven únicamente algunas citas. ¿No sería mejor escribir desde el comienzo sólo esas citas?

Hubiera preferido que David derrotara a Goliat con su arpa.

La voz de la conciencia también pasa por un cambio de voz.

¡Poned en manos de un bárbaro un cuchillo, una pistola o un cañón, pero, por amor de Dios, no le déis jamás una pluma! ¡Os convertirá también a vosotros en bárbaros!

Me desconcierta el rostro del enemigo porque veo cuánto se me parece.

Casi todos los monumentos son huecos.

Muchos esperan "la luz roja" para no tener que pasar al otro lado.

Los que nadan contra la corriente no deben esperar que ésta modifique su dirección.

Mantuvo en alto su bandera. Para no tener que verla.

Un salto moral es mucho más peligroso que un salto mortal.

Su conciencia estaba limpia. Nunca la había utilizado.
Las mentiras tienen piernas cortas, pero saben muy bien hacer zancadillas.

Los representantes de fábricas de automóviles venden automóviles, los representantes de compañías de seguros venden seguros, ¿y los representantes del pueblo?

La única moneda antigua que aún hoy sigue en circulación: los treinta denarios.

Los optimistas son hombres que no creen que valga la pena comprender nada, porque de cualquier modo, todo irá mejor.

¿Soy o no creyente? Sólo Dios lo sabe.

Los pensamientos saltan de un hombre a otro como pulgas. Pero no pican a todos.

Sufría de manía persecutoria: alguien lo seguía constantemente, pero no era nada más que un funcionario de Seguridad.

El que comienza a ver, muchas veces tiene que hacerse el ciego para salvarse.

Soy optimista: creo en el influjo liberador del pesimismo.

Historia: conjuntos de hechos que se hubieran podido evitar.

Era un hombre progresista en materia de religión. Aceptaba que el hombre desciende del mono, pero del mono del Arca de Noé.

Más fácil es conceder a alguien una alabanza que un derecho.

Los hombres de menor calidad se venden al más alto precio.

Todos somos iguales ante la ley. Pero no ante los encargados de aplicarla.

El enemigo puede estar atrás, a la izquierda o a la derecha; el adversario siempre está enfrente.

El mundo jamás perdona a quien no es culpable de nada.

Hubiera comprendido muchas cosas si no me las hubieran explicado.

Insisto en que a la gente le gustan los pensamientos que no le obligan a pensar.

En ciertas fuentes de inspiración las Musas se lavan los pies.

Cuando en las fábulas políticas hablan animales es que los tiempos son probablemente inhumanos.

En el camino con menos obstáculos, fallan los mejores frenos.

Quien tiene buena memoria, puede olvidar más fácilmente ciertas cosas.


También el guardarropa del alma sigue las revistas de modas.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...