“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

jueves, 8 de enero de 2015

Libertad de prensa





“Creo, lector, que si Satanás hubiese de encarnarse en algo digno de su perversidad y de su odio a Dios y al género humano, encarnaríase en un mal periódico. Recorriendo con la imaginación lo mucho malo que sobre la haz de la tierra ha vomitado el infierno desde el pecado de Adán hasta las blasfemias de hoy día, nada encuentro tan diabólicamente corruptor como un periódico impío. Así deben de haberlo conocido también los enemigos de nuestra fe y de la felicidad del pueblo, cuando tan buena maña se han dado en llenar el mundo de esta funesta mercancía.” Así decía el gran antiliberal don Félix Sardá y Salvany en su obra “Los malos periódicos”.

Dios abomina de la llamada “libertad de prensa” mediante la cual los liberales se permiten insultar a Dios de todas las formas posibles, desde las más sutiles a las más depravadas y escandalosas. Y como los liberales progresistas usan de la “cortina de humo” del ataque a todas las religiones para en realidad hacer pasar mejor su objetivo de ofender la única verdadera Religión de Dios que es la Católica (mal que le pese a Francisco), entonces Dios es capaz de usar de los medios que sea para ejercer su castigo, y de ese modo ejercer también su misericordia intentando hacer despertar a los que se engañan. Y si, como afirmaba el Padre Castellani, Hitler fue en su momento el “azote de Dios” de un mundo rebelde a sus Mandamientos, hoy los musulmanes son usados por el Dios Trinitario para castigar la infamia de los occidentales europeos que apostatan en nombre de la sacrosanta Libertad y Democracia masónicas. Al diablo con la República socialista, los franceses siguen soportando las consecuencias de su apostasía con la islamización y las consecuencias de sus principios se ven en el terror de los atentados físicos que hoy paralizan a la “opinión pública” que se rasga las vestiduras…Y vendrán las peroratas vaticanas a pedir más “diálogo” para alcanzar la paz. Las balas escandalizan más que las malas palabras.

El único problema es atacar a Mahoma. De los impíos ataques a Cristo no se habla, eso se puede tolerar en la sociedad liberal progresista occidental.


El pasquín “Charlie Hebdo”, similar a la basura llamada “Barcelona” que hay en Argentina, se burló groseramente y atacó en varias de sus portadas y artículos a la Santísima Trinidad, al Niño Jesús, a la Virgen María y San José, a la Iglesia Católica, sin que nadie se escandalizara, sin que Francisco o el ocupante de turno pusiera el grito en el cielo. Ahora se rasgan las vestiduras. Gentes de dura cerviz, que ni así aprenden…

Dijo un tal Patric Jean, columnista del sitio de noticias Médiapart:

El diario siempre jugó con la noción de lo blasfemo, lo que es perfectamente sano en una democracia laica. Hoy paga el precio de quedar atrapado en una loca barbarie, haya sido ésta cometida por neonazis o por islamistas". Este imbécil parece recordar una frase de Luis Buñuel: “Blasfemar es vivificante”. Vean la sanidad de la democracia laica, de la “sana laicicidad” propugnada por los modernistas conciliares…

Recordemos la enseñanza de la Iglesia: “Lo que no responde a la verdad y a la ley moral, no tiene, objetivamente, ningún derecho a la existencia, ni a la propaganda, ni a la acción”. (Pío XII, Alocución Ci Riesce a los juristas, 6 de diciembre de 1953).

Terminemos con la palabra siempre justa de Nicolás Gómez Dávila:


“Los pecados que escandalizan al público son menos graves que los que tolera.

“Dios es el estorbo del hombre moderno”

“La libertad merece únicamente el respeto que merezca la actividad en la que se vierte”.

“El liberalismo no ha luchado por la libertad sino por la irresponsabilidad de la prensa”.



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