“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

martes, 19 de abril de 2016

"Ahuyentadores"



Hay que desconfiar, por encima de todo, de esa categoría de “fariseos”, jóvenes o viejos, que no saben más que perorar. Cam­peones puramente verbales de la ortodoxia. Pero que, por poco que se les observe, tienen los mismos gustos, obedecen a las mismas modas, son sensibles a los mismos slogans, están devo­rados por las mismas ambiciones, están penetrados del mismo es­píritu materialista o hedonista, que el del mundo que pretenden reformar. Su ortodoxia no es más que un simple juego de ingenio, cuando no una simple ideología de clase o de ambiente.

Lejos de ser apóstoles, estas gentes no son más que “ahuyentadores”. Jamás se dirá bastante el daño que hacen. En muchos lugares, su suficiencia, su facundia, su incapacidad en presentar la verdad si no es de forma desagradable, han arruinado por largo tiempo todo espíritu de conquista.

Nuestra labor ya no es tan fácil y tan agradable. Interesa tanto más realizarla con esa “alegría de la verdad” de que habla San Agustín. Si es cierto que los santos tristes son tristes santos, se puede decir que los animadores dolientes y ceñudos no mere­cen ni siquiera el nombre de animadores. San Francisco de Sales deseaba que su “Philothea” fuera la más alegre, y hasta... la me­jor vestida del grupo. Pensamos que un deseo análogo, debe ma­nifestarse en lo que respecta a nuestra lucha.

Es ciertamente muy legítimo regocijarse mucho sabiendo reír de la absurdidad y de la estupidez. Única ventaja que se puede sacar de ello.

Jean Ousset, “La acción”, Ediciones del Cruzamante, Buenos Aires, 1979.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...