“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

jueves, 2 de octubre de 2014

Blablismo frater





Mientras los traidores liberales e infiltrados de la Neo-FSSPX trabajan en la oscuridad y el secretismo -cada vez menor- para arrastrar a la congregación fundada por Mons. Lefebvre con todos sus fieles a la órbita de la iglesia conciliar apóstata, en las filas de la Fraternidad, desde distintos espacios internáuticos, se oyen algunas voces que evidencian que a excepción de alguna que otra oposición, prevalece en general (en las manifestaciones públicas no así en las privadas que se pueden recabar) una claudicante ceguera y una tibieza fruto de largos años de trabajo metódico de los comandos liberales, que hacen que no se entienda la proporción y la inminencia de la catástrofe que amenaza con engullirlos, aunque como dijo alguien, no hace falta ningún acuerdo para destruir la FSSPX y éste sería sólo la culminación de su proceso de “autodemolición”, pues ésta ya ha bajado los brazos. Entresacamos comentarios de diversos blogs y sitios apegados a la Neo-FSSPX, e intercalamos algún que otro comentario de nuestro amigo Marandú:  

“…el reconocimiento tendría el valor de acreditar visible y públicamente la pertenencia entrañable de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a la Santa Iglesia romana.” (Vivimos en la época de la publicidad)

“No coincido con M… ni con D…. Creo que a Roma hay ir cada vez que llamen y cuidar esa forma, pero para nada.
Ir, pero ir por ir. No decirlo, pero saber, del vamos, que se ofrezca lo que se ofrezca no se aceptará un acuerdo.
Por supuesto que esto tiene un problema con la FSSPX desde dentro, pues no se puede hacer público que solo se va para cumplir las formas. Que si se dice llega a Roma en un santiamén y perdió la gracia. Y si no se dice los lefes temen de lo lindo y cuánta razón los asiste.
Pero bueno, que no jodan, que para eso es que no son obispos, ni jefes más que de sus familias.
Y en todo caso, si llegase algún día el torpe acuerdo, no lo hubiese evitado el quilombé antiacuerdista.
Pero insisto en algo: en este caso, como todo en la vida, cuando se pueden cuidar las formas sin pérdida es mejor cuidarlas.
Mi fórmula sería algo así: hay que ser antiacuerdista, furiosamente antiacuerdista, pero sin dejar entrar el celo amargo, ni criticar a la autoridad si va a Roma, ni olvidando la formas mínimas de cierta urbanidad. Ni más ni menos, que como la mayoría de los...” (Hay que ser antiacuerdista simpático, es decir, cordial con los herejes. Furioso pero sin desagradar a los apóstatas…En fin. Seguimos preocupados por el qué dirán. Respeto humano. San Juan Bautista perdió las formas ante Herodes; debió aprender de Mons. Fellay y ser más cordial así no perdía la cabeza).

“Lo católico necesita ser reconocido.Y si por causa de la crisis de la Iglesia debiera compartir aprisco con herejes o tibios ello no se traduciría en que la FSSPX se transforme en uno de ellos.(“San Jerónimo defendió el estado monástico y dijo que, al huir de las ocasiones y peligros, un monje busca su seguridad porque desconfía de su propia debilidad y porque sabe que un hombre no puede estar a salvo, si se acuesta junto a una serpiente”. Estos tradis soberbios de ahora confían en sí mismos: las serpientes no sólo los morderán sino que se los comerán). 
El "celo loco" es celo amargo, que denunciamos desde esta bitácora casi desde sus comienzos, desde que asomó su cabeza en las filas de la FSSPX y es, a la larga, cismático.” (Estos llaman celo amargo al celo que tuvieron los santos. Esta gente trataría cordialmente a Joviniano, Arrio, Nestorio y Lutero. Recordamos a San Pablo: “Os exhorto, hermanos, que observéis a los que están causando las disensiones y los escándalos, contrarios a la enseñanza que habéis aprendido, y que os apartéis de ellos; porque los tales no sirven a nuestro Señor Cristo, sino al propio vientre, y con palabras melosas y bendiciones embaucan los corazones de los sencillos”. Rom. XVI, 17-18. O San Juan: “Todo el que va más adelante y no permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en la doctrina, ése tiene al Padre, y también al Hijo. Si viene alguno a vosotros, y no trae esta doctrina, no le recibáis en casa, ni le saludéis” (I Jn. 1,10). O como decía el P. Sardá y Salvany: “La suma intransigencia católica es la suma católica caridad. Y porque hay pocos intransigentes, hay en el día pocos caritativos de veras. La caridad liberal que hoy está de moda es en la forma de halago y condescendencia y cariño; pero es en el fondo el desprecio de los verdaderos bienes del hombre y de los supremos intereses de la verdad y de Dios”. "El Liberalismo es Pecado". Y resulta que para los neofraternitarios los cismáticos vienen a ser los que dicen estas cosas).

“Dando una vuelta más de tuerca al asunto, trataré de aclarar mis puestas. No está bien ponerse en asesor de la gente que está haciendo algo y que conoce cosas que nosotros no conocemos. La FSSPX (y en esto coincido con G.) debe ir siempre que lo llamen y lo que allí se diga o no, es asunto de ellos y desde ya cuentan con toda mi confianza. Creo que M. dijo algo parecido o igual. Otro asunto es el tema de que si Bendicto es mejor o es peor que los otros. Y mi opinión es que es peor porque es mejor. Y de allí que me pareció un poco absurdo el decir que sería bueno ir cuando lo llama uno y malo cuando lo llama el otro. Dije que era lo mismo, pero sabiendo que acercarse a Benedicto nos iba a traer más daño que con acercarse a Francisco. (Esto dice un dardo que tiene la punta muy desafilada. Admite que ir a Roma modernista trae daño a la FSSPX, y a la vez reconoce que siempre se debe ir allí. La pregunta a hacerse sería: ¿por qué hace daño ir allí? ¿Será porque no se va con la firme actitud antiliberal de Mons. Lefebvre –ver más abajo su testimonio final?  ¿No sería mejor investigar ese asunto? Pero no, esas autoridades que cada vez que van a Roma terminan recibiendo un daño, le inspiran toda su confianza. Lo que hagan allí, es asunto de ellos, claro: a los fieles no los va a afectar en nada…).
En suma, Benedicto entendía que el dogma se construye por una dialéctica entre medias verdades y medios errores, fundamentalmente porque ya estaba entendiendo a Dios como a ese “espíritu” que se expresa en la historia a través de la existencia de los hombres, y no como Aquel que se expresó en la historia, con carácter “separado” (sagrado) del hombre, en su momento y de una vez y para siempre. Quedando en la Iglesia el trabajo de mantener y transmitir esta revelación insuperable, irreformable, indiscutible e inabarcable. (Muy bien. Y esa dialéctica de medias verdades y medios errores fue aceptada y adoptada plenamente por la Neo-FSSPX con el levantamiento de las excomuniones inexistentes, el motu proprio liberal de las dos misas (ordinaria-extraordinaria), la declaración doctrinal del 15 de abril de 2012 de Mons. Fellay, etc. ¿Y este hombre se opuso firmemente a eso que describe en Benedicto, o continuó como si nada y lo aceptó de parte de esas autoridades en las que pone toda su confianza?)
Este juego de buena fe, no es otra cosa que una horrible blasfemia. Una locura. Una temeridad. Lo otro es solamente una trampa de bribones. Aquello es una sutil falsificación. Esto es una mascarada carnavalesca. (Y aceptó que la Fraternidad participara de todo aquello, porque, para quedar bien la FSSPX debe ir siempre que la llamen, pero ¿para qué? Nuevamente surge esa pregunta que se hiciera un periodista de otro sitio web, y es ciertamente la pregunta que muchos no quieren hacerse o no se animan a contestar, excepto los ultra-acuerdistas bobos)

En el blog amigo "Hacia la verdadera cristiandad" se ha hecho una advertencia, que compartimos en todos sus términos, respecto de los que cada vez que Mons. Fellay viaja a Roma a encontrarse con las autoridades romanas "hacen sentir su voz de insurrectos" en este caso bajo la sutil forma de una cita de Mons. Lefebvre. (Acá tenemos otro “patotero sentimental” para decirlo en léxico arrabalero rioplatense. Su adhesión al patroncito le hace renegar del fundador).
En los comentarios a esa entrada dijimos: "En efecto, no se puede tomar una frase de Mons. Lefebvre pronunciada no sé si poco antes o poco después de las consagraciones episcopales de 1988, esto es de la decepción por las tratativas romanas, como si fueran el legado espiritual. De hecho, ese discurso no rehuye el encuentro con las autoridades romanas, de lo contrario no podría siquiera imponerles las condiciones que dice. Mons. Fellay, con otras palabras, bien pudo exponer la verdad católica en su último encuentro, previo al diálogo de aquí en más..." (Así que las palabras de Mons. Lefebvre serían sólo el exabrupto de un hombre decepcionado. ¿Pero acaso Mons. Lefebvre se retractó y desdijo después de esas palabras? No, más bien las confirmó. De lo que sí se retractó claramente fue del protocolo de acuerdo. También dice este “arandu” que bien pudo Mons. Fellay exponer la verdad católica, antes de volver al diálogo…Claro que se tiene que contentar con la suposición, porque el comunicado de la Neo-Frater dice casi lo mismo que el de Roma, que dice que fue todo muy lindo muy cordial…Y continúa el secreto de esas tres horas de reunión. ¿Le habrá dicho al Card. Muller que era un hereje y que Francisco era un modernista? Seguro Mons. Fellay habrá dicho la verdad católica…igual que en la declaración doctrinal de abril 2012, una declaración diplomática y ambigua y concesiva… ¿Habrá dicho que acepta el 95% del Vaticano II? En fin, aun estos que se dicen fanáticos de la neo-FSSPX albergan dudas encima pero nunca lo van a admitir. Ahí el Pericóncete reconoce que preferiría un reconocimiento antes que una prelatura (¿se acuerdan cuando Mons. Fellay decía que prefería una prelatura?), porque teme lo que pueda pasar con lo segundo. Son superacuerdistas hasta que arrugan. Pero así y todo no quieren dar el brazo a torcer (para no quedar como tontuelos) y, contra toda evidencia, “hay que confiar en el Superior General”. Guácala).

Mejor atendemos a Monseñor Lefebvre:


“¿Por qué ir a hablar de estas cosas (la masonería) en el seminario, como si esto fuera lo que se necesitara saber en el seminario, como si fuera esto lo que se debe enseñar a los fieles? Pero si no conocen la fuente de los errores, de lo que destruye las sociedades, las almas y la Iglesia, seríamos pastores incapaces… Es una necesidad absoluta estudiar el liberalismo y comprenderlo bien, y creo que muchos de los que nos han dejado para unirse a Roma, aparentemente, no comprendieron lo que es el liberalismo y cómo las autoridades romanas, desde el concilio, están infestadas de estos errores. Si hubieran comprendido, ellos hubieran huido y se hubieran quedado con nosotros. Es grave, pues al acercarse a estas autoridades, se contaminan forzosamente. Ellos son las autoridades, y nosotros los inferiores. Ellos nos imponen sus principios; mientras ellos no se deshagan de estos errores del liberalismo, no hay manera de entenderse con ellos, no es posible.”

(Mons. Lefebvre, Conferencia en un retiro, 22 de septiembre de 1988).


“No puedo hablar mucho del futuro, ya que el mío está detrás de mí. Pero si vivo un poco aún y suponiendo que de aquí a un determinado tiempo Roma haga un llamado, que quiera volver a vernos, reanudar el diálogo, en ese momento sería yo quien impondría las condiciones. No aceptaré más estar en la situación en la que nos encontramos durante los coloquios. Esto se terminó.Plantearía la cuestión a nivel doctrinal: “¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que los precedieron? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están en plena comunión con estos papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptan aún el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo?” Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar. Mientras no hayan aceptado reformar el Concilio considerando la doctrina de estos papas que los precedieron, no hay diálogo posible. Es inútil.”

(Mons. Marcel Lefebvre, entrevista concedida a la revista Fideliter Nº 66, 1988.)



"Todo sacerdote que quiere permanecer católico tiene el estricto deber de separarse de esta iglesia conciliar."

(Monseñor Lefebvre, "Itinerario Espiritual", 1991.)


“Guardemos la fe por encima de todo, es por ella que Nuestro Señor ha muerto, a causa de la afirmación de su divinidad, es por ella que han muerto todos los mártires, es por ella que se han santificado los elegidos. Huyamos de los que nos la hacen perder o que la disminuyen. “Oh Timoteo, guarda el depósito evitando las novedades profanas… pelea el buen combate de la fe, arrebata la vida eterna!”

(Monseñor Lefebvre, "Itinerario Espiritual", 1991.)



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