“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

domingo, 24 de mayo de 2015

Tinelli y el “Panadero”




De acá

Hay dos personajes cuyas gestas absorben en estos momentos casi por completo la atención de los "argentinos": Tinelli y el "Panadero". Esto revela que el país ha caído en un pozo de imbecilidad que no tiene fondo del cual no se puede salir sin tener, aunque más no sea, un gramo de inteligencia, gramo que no existe en ninguna de sus clases, ni siquiera en las llamadas "clases cultas".
 

El payaso sin gracia llamado Tinelli, reveló el ridículo de los tres candidatos a la Presidencia de la Nación, todos peronistas y todos perfectamente calificados para ese cargo por su mediocridad y su deshonestidad, poniéndolos dentro de su programa de televisión como última escena de una serie de espectáculos ofrecidos por 800 artistas, incluyendo varias señoritas desvestidas que servían de marco para el tal Tinelli. No vi el "show" pero me di un idea leyendo las crónicas zalameras y viendo las fotos de los diarios. Todo de una vulgaridad despreciable. Según el "rating" miraron el mamarracho 4.000.000 de personas.  
 

El "Panadero" es un comerciante de ese rubro que en uno de sus ratos libres les tiró un gas irritante a los jugadores de River para impedirles salir victoriosos en una contienda futbolística con los de Boca.  Horas y horas se habla de este importante asunto en la televisión y en la radio y kilómetros de palabras se han escrito en la prensa para analizar de todos los puntos de vista imaginables este “evento” extraordinario.
 

Es asombroso que un país que está sometido a una tiranía depredadora, con mil quinientos secuestrados políticos, con 39.950.000 de habitantes que miran como se divierten y como roban los otros 50.000 se deje hipnotizar por semejantes idioteces. Pero no es para sorprenderse porque el sólo hecho de que Tinelli sea una especie de modelo nacional del éxito y que el futbol sea la actividad mejor rentada y más atrayente, ya basta para probar que nos hemos convertido en un país digno del menosprecio mundial y, lo que es peor, de la ira divina.

Tinelli, además de ser el payaso mejor rentado del país, adulado, imitado y envidiado por todos los "trepadores" locales, resulta que ahora es una especie de "king-maker", o sea, él ya decidió que el próximo Presidente deber ser uno de los tres que invitó a su programa, en el orden en que él los puso: Scioli, Macri o Massa.  Los tres se prestaron, con sus respectivas "parejas", a ser ridiculizados por el animador, cosa nada difícil porque los tres son ridículos por sí mismos sin necesidad de otra cosa. Pero más ridículos somos nosotros que desde ya estamos dispuestos a aceptar a alguno de los tres como Presidente de la Nación, a pesar de su notoria indignidad y a pesar de que surgirá de un fraude electrónico pergeñado en los obscuros talleres marxistas que nos dominan...
 

Del "Panadero" poco se puede decir ya que surgió de la nada o, mejor dicho, de los hornos de sus cuatro panaderías, tuvo su “momento de gloria” cuando tiró aquel gas en la cancha de futbol y si bien ahora es más famoso que todos los diputados juntos, pronto volverá a la nada, probablemente impune como hasta hoy. Entretanto, desde hace días es entrevistado por toda la prensa y a todos les responde con toda tranquilidad y gran despliegue de verborragia. Y así seguirá por varios días más porque la "interesante" historia continuará cuando algún Fiscal lo acuse por su delito (si es que lo hace) y durante todo el proceso subsiguiente. Y el zonzo nacional seguirá la saga con el mayor interés.

Tinelli en cambio es un prócer indestructible. Ya ha marcado el país entero con su frivolidad insolente y de mal gusto, y el país entero se ha dejado marcar por este "clown" desvergonzado. Los jóvenes "exitosos" lo imitan en sus maneras, sus vestimentas de utilería y su inmoralidad. Y los que jamás hemos visto uno de sus programas nos sentimos contaminados a distancia por sus groserías de las que nos hacemos cómplices, a nuestro pesar, por el sólo hecho de pertenecer a una sociedad que lo admira.
 

Tinelli y el "panadero". Esos son hoy los dueños de la fama. ¿Qué más se puede decir para demostrar que no somos un país ni moral, ni culturalmente viable?
 


Cosme Beccar Varela  
 

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