“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

viernes, 10 de julio de 2015

Crucifijo blasfemo para un blasfemo
























Luego de haberse hecho el zurdo, mimetizándose con Mujica, Castro, Cristina y Correa; luego de haber declarado que la fe es revolucionaria; luego de haber dicho que aprendió mucho de una mujer comunista; luego de haber “beatificado” al cardenal marxista Romero de El Salvador;  luego de haber elogiado al activista jesuita y zurdo Luis Espinal, etc., etc., Francisco fue incomodado por el impresentable Presidente de Bolivia, el indígena indigenista Evo Morales. Tras todos aquellos antecedentes, Evo se “pasó de rosca”, y le encajó descaradamente a “su Papa” la hoz y el martillo. Puede verse en la filmación a un Francisco que no sonríe sino muy forzadamente, sin poder controlar la situación. Inesperadamente aparece el crucifijo blasfemo y sin embargo, para no contrariar al jumento que lo acababa de condecorar, prefirió blasfemar él también, compartir la ignominia, la afrenta a Cristo. Debió tragarse ese inesperado “sapo”, por un energúmeno que al fin y al cabo fue alentado indirectamente por el propio Francisco a caer en esa actitud. Bergoglio, el hábil político habituado a tener el control de cada situación, está siendo llevado a un terreno resbaladizo, donde no hará tan fácilmente pie. Quizás deba acelerar medidas “revolucionarias” dentro de la secta conciliar. O quizás –y también- en su ecumenismo hacia uno y otro extremo acelere el reconocimiento a la Neo-FSSPX, para acabar por la vía de la “libertad” con la Tradición de aquellos que no osan huir del tornado destructor del Nuevo Orden Mundial. Francisco fue puesto a prueba. ¿Le regalarán en Yanquilandia una bandera sodomita o algo inesperado? De Dios nadie se burla.

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