“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

miércoles, 8 de julio de 2015

El Padre Castellani explica el Tradifariseísmo actual




In illo tempore, ocurría que la actual Radio Cerianidad no hacía gala del Fariseísmo que hoy la carcome y deshonra. Aunque podía tener una oculta tendencia a tal ponzoña, aún no podía ser llamada como hoy la llamamos. Es fácil de comprobar y no requiere de ninguna trabajosa dilucidación, mostrar que esto tiene que ver con que hubo un tiempo AC y otro DC. Queremos decir: antes de Ceriani y después de Ceriani, en la susodicha emisora radial y sitio web. Si, por ejemplo, nos retrotraemos a los tempestuosos meses de enero y febrero de 2009, cuando se produjo por un lado el “levantamiento de excomuniones” de los obispos de la FSSPX, y por el otro la defenestración pública mediática de Mons. Williamson, la Radio se mostraba más bien cauta. Su contenido era básicamente de noticias importadas desde otros sitios o blogs, incluso de los que podrían llamarse de línea-media. No había prácticamente artículos originales de su propia usina. No había un tono violento, insultante, sobrador, pendenciero o vengativo, a no ser en ciertos casos puntuales donde los involucrados eran los judíos, pero así y todo bastante morigerado.

No había una explosión virulenta de ataques ni salvajadas, pero sí el germen que llevaba al insulto solapado. En fin, había celo, pero con el cual se debía tener mucho cuidado, pues era buena materia para el combate, pero también era materia fácilmente combustible e incendiaria.

Los potentes que hoy acusan de llegar tarde a “los impotentes” y demás de la “resistencia fláccida”, no se mostraron violentos ni de inmediato manifestaron su rechazo al “levantamiento de las excomuniones”. En todo caso eso quedaba en manos de los comentadores que luego fueron expulsados y hoy tienen su propio “Foro Caótico”.

En el momento más difícil del “asunto Williamson”, no hubo reproches ni ataques hacia el obispo, a quien defendieron noblemente.

 Así, su director Fabián Vázquez (R.I.P.) decía cosas como estas:

La valentía indiscutible para decir la Verdad de SER Mons. Richard Williamson ha despertado las iras del mundo anti Dios. Especialmente de la judería sionista, que ve atacada una de las fuentes de sus pingües ingresos: EL HOLOCAUSTO.
Por estas horas nos preguntamos hasta donde llegará el consabido tema. Mediáticamente se le sacará un sustancioso jugo, pero internamente en la Cúpula de la FSSPX es donde el tema nos preocupa…
¿Se preferirá acallar el tema no negando mas el “holocausto” y saliendo a exponer mediaticamente a Mons. Williamson como el único que frecuenta ese pensamiento, dando lugar así a el incremento de la mentira sionista?. ¿O la valentía y el arrojo aplastarán la diplomacia de las relaciones con un Vaticano filo judio?
Sabido es que dentro de la FSSPX existen líneas diferentes. ¿Prevalecerá un estado divisionista que conlleve el alejamiento entre los 4 Obispos; o se fortalecerán poniendo cara al tema?
Son las horas de las tinieblas y estamos por presenciar quizás momentos históricos tremendos…
Dios proteja a nuestros 4 Obispos y los fortalezca.
Y el gran pedido de auxilio a Nuestra Santísima Madre para Mons. Richard Williamson, puesto que a estas horas ha sido elegido para una durísima batalla.
Fabian Vazquez
Inclusive criticaban la saña periodística contra Mons. Williamson. ¡Y hasta defendían al Papa Benedicto XVI contra los ataques mediáticos! Decían de éste que representaba “la Iglesia de Dios, la católica apostólica y romana”, sin hacer ninguna aclaración por su parte.

Puede comprobarse esta posición en estas imágenes y cualquiera puede aproximarse a esas y otras entradas de la misma época:

















Interesante entrada esta otra, donde criticaban a los periodistas por hacer…lo que ellos iban a hacer unos años después, apropiándose de esas mismas imágenes escandalosas de los medios judeo-masónicos, todo a instancias del P. Ceriani y algún otro personaje adosado después al staff radial, cuyo odio a Mons. Williamson traslucía en cada una de sus intervenciones. Por entonces no era “el obispo que no se retracta”, “el obispo de Kent” u otras formas en que se evita nombrar a aquel que es el objeto de su odio:

EL “ESCÁNDALO” DE EZEIZA O LA FORMA DE UN PERIODISTA DE CONSEGUIR UN MINUTO DE FAMA

·         15 comentarios
Los periodistas siempre buscan la victimización. Especialmente en un medio con muchos de ellos.
No me digan que alguien puede creer que ese puño en alto de Monseñor Williamson es un gesto amenazante que produjo que el cronista y el camarógrafo tuvieran actitudes heróicas para poder tener la nota ante la “peligrosidad” de “ese personaje”… Así lo narran en Tn (Diario Clarín)
Un video para mayor vergüenza y bronca… Ver salir así del país a un ¡PRINCIPE DE LA IGLESIA! Que tristeza, que escándalo.
¿Y el vocero que mintió…?
Vergonzosamente, la Radio actuaría luego de la misma manera que esos periodistas de los grandes multimedios a los que lapidaban, haciendo uso de sus mismas imágenes.

Finalmente veamos esta otra entrada muy interesante:

Lo había comentado al pasar en nuestro programa de radio MIENTRAS EL MUNDO GIRA (Lun a Vie de 10 a 12 se puede escuchar la radio online aquí)
Pero no quise postearlo hasta no tener la confirmación. Ahora estoy seguro.
En el trágico accidente que costó la vida a 3 seminaristas en Econe, los accidentados fueron 4.
Tres murieron, uno se salvó aunque con graves daños.
Quizás sea un signo del Cielo. Un aviso.
En la montaña por donde están “paseando” nuestros Obipos, un alud puede caerles encima. Con los arreglos y las telarañas que Roma nos tiene acostumbrados siempre han quitado algo o alguien a la FSSPX haciéndole defeccionar de la lucha por la Tradición.
Escuchando a Mons. Fellay hablar del “signo” que representa el ramillete de Rosarios, como de algo positivo, de una señal clara de la Santísima Virgen, para que se arribara al “levantamiento” de las excomuniones, no pude dejar de pensar que quizás también era un signo de la Divina Providencia todo lo acontecido con Mons. Williamson. Por él y por nosotros. ¿Porqué tener fija la idea que las cosas vienen de Dios cuando se ajustan a nuestros pareceres? ¿Y si Dios tiene otro rumbo para que la FSSPX tome? ¿U otro rumbo para Mons. Williamson?
3 caen. 1 se salva.
No sin sufrimiento claro.
Que Dios proteja a nuestros Obispos.
Cuidado con la trampa.
¿Pero qué fue lo que pasó entonces, para que esta Radio cayera en otra trampa de la que cayó la FSSPX?

La respuesta está en el Fariseísmo inoculado por el P. Ceriani a toda la Radio, de la cual hizo su propio vocero cuando se fue de la FSSPX. Este sacerdote, más grande él que la causa que defiende, hasta llegar a hacer de sí mismo su propia causa de combate, que lanzó su apelación de entonces con estas “fláccidas” palabras: Les pido que difundan este texto sin provocar discusiones ni peleas, vio algunas verdades por entonces, pero su egocentrismo las transformó en bandera del orgullo que debía mostrar su altivez contra todos los que no lo habían escuchado. El Padre Castellani, que como nadie supo describir el veneno y la pudrición de la religión que es el fariseísmo, dice lo siguiente:    

“El farisaico fermento aparece en primer lugar en la esperanza de un Mesías bizarro, arrogante, jayán, dominador y belicoso. ¡Y este hombre tranquilo, sedado y levemente melancólico...! Allí conocían a su padre, a su madre y a sus hermanos Jaime, José, Juda y Simón y a sus hermanas, la parentela entera; y le habían visto manejando el cepillo y la azuela... ¡Qué Cafarnaúm ni qué ocho cuartos! Ocho cuartos son dos enteros. Dos enteros son dos reales. ¿Por qué decir ocho cuartos pudiendo decir dos reales? Aquí no hemos estado en Jerusalén, pero sabemos, me parece, lo que son dos reales... En Cafarnaúm dicho ocho cuartos, son idiotas…”

De igual modo, este cura y los que integraban la Radio, esperaban que Mons. Williamson, atacado por el judaísmo y la propia Fraternidad, fuera ese obispo “arrogante, dominador y belicoso”, algo así como un pendenciero Ceriani pero obispo, que portentoso lanzara imprecaciones a granel, declarando la ruptura inmediata con la FSSPX y la sede vacante. Haciendo, claro, del P. Ceriani su lugarteniente, su hombre de confianza, reconociendo sus “grandes” dotes y, quizás, haciéndole luego obispo.

Pero no, nada de eso ocurrió. No les salió lo que querían. No pudieron manipular a Mons. Williamson. Les apareció un hombre prudente que no lanzaba anatemas a diestra y siniestra, sino antes bien, recriminaba a los extremistas su intemperancia fuera de lugar. ¡Oh, ese hombre con aire de artista no es lo que necesitamos! ¡No es sabio como nosotros, no es infalible, no busca la trifulca, no grita! ¡No es de los nuestros! ¡Es inglés! ¡Nos ha engañado amagando ir a la derecha y yéndose a la izquierda!

Decepcionados por no verse reconocidos, e inclusive sintiéndose afrentados, volcaron toda su impotencia en la figura de Mons. Williamson. Dice Castellani en otro pasaje de su libro:

“El orgullo religioso es homicida y deicida. Es hijo del diablo, que es el "homicida principal", la raíz de la muerte y el contrario de la vida. El fariseísmo mata aun sin querer, y no por lo que su víctima tiene de malo, sino precisamente por lo que tiene de divino. Claro que él no quiere la muerte, sino proveer al bien común, los intereses de la religión que le han sido confiados por Dios y "la salvación de todo el pueblo". Habría que haber visto a los santones del Templo atajando a la gente del pueblo que levantaba piedras con gran barullo y voces: "¡Dejen, dejen! ¡Calma, calma! ¡Hay que ver todavía! ¡Conviene dejarlo hablar! ¡Que se explique, que se explique! ¡Todo a su tiempo! ¿Por ventura no hay autoridades? ¡Estamos en el Atrio del Templo! ¡Manchar con sangre el gazofilacio! ¡Hay aquí demasiada gente, pueden herir a alguna pobre mujer o niño! ¡Está en medio de sus discípulos! ¡Es el día de la fiesta del Señor! ...
¡Ya habrá tiempo para todo!...”

De igual modo la insistencia actual con el Milenarismo, y la ardiente espera de la Parusía, parecen servirles de excusa para hinchar su ambición de ser los “elegidos”, quienes ni bien se produzca serán puestos como gloriosos jueces, al fin reconocidos. La ambición, el amor de los primeros puestos es parte del fariseísmo. La necesidad del reconocimiento de sus “virtudes” –algo parecido a la estampilla que reclama Mons. Felé a Roma- los urge a esperar tan feliz desenlace. El engreimiento religioso había traído el mesianismo político, como explica el P. Castellani. En este caso tenemos en vez de mesianismo político milenarismo, alimentado por ese engreimiento. “Los fariseos necesitaban ser vengados por sus quemantes humillaciones, de sus revolcones y derrotas. La religión era humillada en ellos y el Mesías debía vindicar la religión” (P. Castellani). En este caso, vindicar la religión significa: vindicarlos a ellos, cosa que Mons. Williamson inteligentemente no se prestó a hacer. De ahí la saña tremenda e incorregible que le tienen, especialmente el P. Ceriani. “La crueldad en el corazón del sacerdote –escribió el P. Castellani- es la abominación de la desolación en donde no debe estar”. Como Saúl y su inflamada fantasía de verse excluido del "reconocimiento merecido", atizado por el diablo, y viendo aglutinarse resistentes en torno a la figura de Mons. Williamson, así este sacerdote cobró un odio mortal hacia el obispo al que no puede nombrar.El resultado es la denigración, la calumnia, la acusación, la tergiversación, la persecución, la reprensión para aquel y todos aquellos que osaron cuestionar el Farisaico Sábado, es decir, el cerianismo, y, de rebote, el sedevacantismo y el milenarismo.  

Curiosamente hay algo en común con la Neo-FSSPX, aunque unos sean recalcitrantes dialoguistas y acuerdistas y los otros recalcitrantes sedevacantes de la exclusividad sectaria. Son las dos caras de la misma moneda, y las siguientes palabras de P. Castellani lo explican muy bien:

“Dejémonos de teologías y vamos a ver un momento de cerca, a lo Augusto Comte, qué demonios pasó en puridad con esta sociedad de los "separados"(Phérushitn o phérishajja , de donde fariseos ).Ya hemos dicho lo que pasó; pero la casuística, el ritualismo fanático, el mesianismo político y la política son los síntomas o si se quiere los morbos. ¿Qué es lo que hizo posibles esos morbos? Fue una sociedad que se socializó: es decir, se cerró sobre sí misma. En lo religioso, cuando una asociación se cierra sobre sí misma se vuelve una secta: puede mantenerse enteramente ortodoxa y protestar de una perfecta fidelidad a la cabeza de la Iglesia; pero ha dejado de ser "católica". Sus lazos con la cabeza se vuelven puramente externos. Cuando un organismo empieza a crecer "para adentro", eso se llama cáncer...Es mala seña para un cuerpo social que la preocupación por la "unión" se sobreponga a la preocupación por la "finalidad". (¡Dios! Acabo de oír un discurso interminable en pro de la "unión de los españoles", ¡qué bodrio! Unirse, unirse... ¿para qué?) Digan primero para qué...Es pésimo síntoma que el cuerpo piense demasiado en sí mismo, antes y más que en el objeto real que constituye su razón de ser: es exactamente lo que le pasa a los enfermos, como nota Santo Tomás.
"El fin de una cosa cualquiera no puede ser su propia conservación.
(…) (La defensa de Cristo) consiste en denunciar la casuística farisaica como vana, vacía y perversa; en establecer que la salvación del hombre no está en pertenecer a una nación, raza, secta, congregación o grupo, ni en tener la doctrina verdadera ni siquiera en hacer milagros, sino en el amor a Dios y al prójimo cuya base es la justicia y cuya flor es la misericordia; en completar los preceptos meramente exteriores con la introducción de la pureza y santidad interior; en prevenir a sus discípulos contra el pervadente espíritu farisaico, que él llama "fermento"; en deshacer sus estratagemas y afrontar victoriosamente sus interpelaciones; en definir el fariseísmo con rasgos cada vez más terribles; y por último en recurrir a la imprecación y la amenaza divina, al modo de los antiguos profetas. Hemos de creer que existió esta gradación en la lucha, como es natural, a medida que crecía la persecución y la inminencia del asesinato; y que las tremendas maldiciones de Mateo XXIII representan el último estadio del largo forcejeo, cuando ya el propósito homicida era patente y público.



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