“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

sábado, 22 de agosto de 2015

El Supremo


Allá arriba, preservado de toda inmundicia, está él.


No es grato constatar que el trastorno psicopático del Rabí radial P. Ceriani parece ir en aumento. Así lo podemos ver cuando proclama desde su torre inexpugnable, en esta nota, lo siguiente:

“Mientras tanto, el Obispo de Kent entretiene a sus lectores…
Otro tanto hacen los blogs que lo secundan…, tanto en castellano, como en francés e inglés…
Ahora bien, todos ellos, desde el Obispo de Kent hasta el último de los responsables de sus blogs, pasando por Mons. Faure y todos los sacerdotes de la Fláccida, son entretenedores…, comediantes… De manera que nada nos obliga a tomar en serio lo que dicen…”

De manera que para el Líder de la Secta llamada Radio Cristiandad, los dos obispos –de los que no puede rebajarse a pronunciar sus nombres-, los 63 sacerdotes de la Resistencia -a la que tampoco puede rebajarse a mencionar-, y suponemos que también todos los religiosos de sus cinco monasterios y conventos, y además los aproximadamente 35 o 40 sitios y blogs resistentes, con sus seguidores habituales, todos ellos son “entretenedores…comediantes” de los que no puede tomar en serio lo que dicen.

Bueno, si esto significa que Su Eminencia ya no ocupará su tiempo en ellos, es una buena noticia. Ahora que si esto significa que se ocupará a partir de ahora de desplegar su sentido del humor, sarcasmo e ironía en cada uno de sus artículos, entonces el Rabí radial está en un declive final. Porque no haciendo otra cosa que tomarse a sí mismo en serio y no a los demás, seguirá careciendo del sentido de la verdadera ironía y humorística sagacidad, pues “la ironía es la benevolencia del pesimista”, al decir de Gómez Dávila, en cambio el optimista de sí mismo, razonador ilimitado (por eso siempre “tiene razón”) en su hosca rigidez, carece de la capacidad de ver las cosas como son, mediante el buen discernimiento que da el sentido común. El diablo, bueno es recordarlo, carece de sentido del humor.

Esto es triste y ya nos aburre. Es mortalmente serio, como el horror que abrazó a Kurtz en la espesura de la selva, para no soltarlo más.  


Kurtz.


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