“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

sábado, 2 de agosto de 2014

Ornitológicas





Algunos graznidos extraoficiales ha provocado la buena nueva venida desde Francia para la Tradición católica, en la Nueva FSSPX. No son muchos, apenas un par de blogs fanatizados, pues parece que el cacumen no abunda por allí, y más allá de los sitios oficiales “cincuentistas”, no hay ninguna producción intelectual digna de interés o profunda atención en la congregación de Mons. Fellay. Apenas, como decimos, algunas exclamaciones afrentosas y pasionales de baja estofa. Por esto nos dice un amigo: “no hay que gastar pólvora en chimangos”. Le respondemos que no nos declaramos cazadores de elefantes o tigres de bengala, pero que tampoco nos hace falta pólvora en este caso: basta con una gomera, incluso con una de esas armadas con el rulero y el globito. ¿Para qué mentir o exagerar?

En fin, gárrulo a la hora de insultar, esta ave de bajo vuelo ofrece desde uno de estos blogs una nueva vomitona que descubre la afortunada elección del nombre de la agrupación concertada en Francia por Monseñor Williamson y los Sacerdotes y Religiosos de la Resistencia Católica. Puesto que continúan la obra de Monseñor Marcel Lefebvre, tal el nombre: Unión Sacerdotal Marcel Lefebvre. Más claro no podía ser. Esto les duele.

Pero a tanto llega la tirria de la avecilla, que en nada fraterna (aunque sea fraternitaria) actitud, lanza, al igual que lo hiciera en otra ocasión el negador del deicidio Abbé Bouchacourt, el insulto hacia Monseñor Williamson, tildándolo “Judas Iscariote”. Con lo cual, por otra parte, indirectamente estaría afirmando que Monseñor Fellay (o la cúpula de la Nueva FSSPX) sería Jesucristo, ya que no se concibe uno sin el otro. Si hay un Judas Iscariote tiene que haber un Jesucristo.

No es mayor el siervo que su Señor” (San Juan 13, 16), cita el desdichado volátil danzante. Coincidimos: así como Mons. Lefebvre fue “excomulgado” por los liberales de la nueva iglesia conciliar, luego Mons. Williamson ha sido “expulsado” por los liberales de la nueva Fraternidad liberal. “Os he dado el ejemplo, para que hagáis como Yo os he hecho”, afirma antes Nuestro Señor. De eso se trata. Y si analogamos con Mons. Lefebvre, el que ha traicionado ha sido Monseñor Fellay (pueden buscarse todas las pruebas y ponerse sobre la mesa, empezando si quieren por la declaración doctrinal del 15 de abril de 2012 hasta hoy). No ha seguido su ejemplo.

Escribió Ernest Hello que “en la guerra intelectual, tal cual se la practica en la actualidad, todo el mundo ataca y nadie se defiende. Ya no se trata de convencer, la esperanza de persuadir no anima ya a la palabra”. En efecto, si vemos que tantísimas argumentaciones y ensayos se han divulgado por parte de la llamada Resistencia Católica, con el afán de esclarecer y persuadir sobre la desgraciada situación de la FSSPX, su contraparte no trata de convencer a nadie, sino simplemente de perseguir y disciplinar al contrincante.

Pero más allá de un comportamiento repetido, como es el de hablar siempre en general, o limitarse a acusar de “cisma y sedevacantismo”, sin nunca dar casos concretos y fundados de sus diatribas, para sostener sus artículos, hay algo más interesante, como a veces suele ocurrir, en un comentario de un lector de tal blog, el cual dice lo que sigue:

Hace tiempo que los fieles nucleados en la Fraternidad sabemos que no se trata de una cuestión de fe sino de confianza. Dios escribe derecho sobre las líneas torcidas de los hombres, pero hay quienes se fueron envueltos en la desesperanza. Sólamente confían en sus propias fuerzas. Son pelagianos, aunque no les guste admitirlo.

José”

Vemos allí una nueva muestra del lenguaje ambiguo de la Nueva Fraternidad. Porque podría interpretarse que se quiere decir que los de la llamada Resistencia no tienen un problema de fe, sino de confianza en la divina Providencia. Pero si lo que falla es la confianza es porque flaca es la fe. Quien se confía a Dios no queda confundido, por lo tanto mantiene la fe, y la protege por sobre todo.

Pero también podemos ver allí cómo se manifiesta el pensar de muchos que siguen anclados en la Nueva FSSPX: la fe ha pasado a ser algo secundario. Se trata de confiar en las autoridades. Confiar en la divina Providencia (¿y acaso no es la fe la que nos hace agradables a Dios, fruto de la cual es la caridad verdadera?). Cuanto más ilustre mi fe, más he de confiar en Dios porque más lo conoceré.

Decía Mons. Lefebvre:

“Estamos convencidos, y debemos estar convencidos, que lo que hay en primer lugar, lo que hay de fundamental en nuestra vida cristiana y en nuestra vida, es la fe.

“¿Por qué Ecône, por qué la Fraternidad, por qué la resistencia de tantos sacerdotes y fieles?… para guardar la fe, ya que es el primer mandamiento, y la primera obediencia que debemos a Dios, por la revelación que nos hizo, la revelación de su Divino Hijo y de su Encarnación y sus Misterios: Misterio de la Redención, Misterio de la Resurrección, de glorificación. Es toda una revelación, revelación que nos es comunicada por Dios. Y ante la comunicación de esta revelación por Dios, ¿cuál debe ser nuestro primer sentimiento? … obediencia: yo creo. No puedo hacer otra cosa que creer.” (Conferencia en Ecône, Martes 15 de abril de 1986).

Y en otro pasaje de la misma conferencia:

“Y se dice: Monseñor va a hacer cisma… ¿Pero quién hace cisma? … ¡No soy yo! Para hacer cisma es necesario dejar la Iglesia. Y dejar la Iglesia, es dejar la fe, en primer lugar. ¿Quién deja la fe de la Iglesia? La autoridad está al servicio de la fe. Si ella abandona la fe, es ella quien hace cisma. Entonces no somos nosotros quienes hacemos cisma.”

También comenta Mons. Straubinger sobre el pasaje citado por el blogger fellaycista: “El divino Maestro nos enseña con esto la triste pero importante verdad de que no hemos de confiar imprudentemente ni en el más íntimo amigo, porque, aunque hoy nos parezca imposible, bien puede convertirse en el traidor de mañana”.

Sí, en lo que han fallado las autoridades actuales de la FSSPX es en la fe, aunque digan lo contrario. Es un problema de principios. Y han fallado en la fe porque han confiado más en las fuerzas humanas que en la Providencia a la que tanto mencionan. Han aceptado el error, la ambigüedad y la doblez, que no agradan a Dios.

¡Pobre Fraternidad Sacerdotal San Pío X! Ya no le preocupa la Fe, sino Fellay.

El Rústico



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