“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

sábado, 30 de agosto de 2014

“Vuelve, vuelve, primavera…”


Siempre dando vueltas alrededor de lo mismo.


¿Se acuerdan?

“En cierto momento, hacia el final del invierno, ustedes pueden ver nuevos brotes que empiezan a salir. Hay una pequeña cosa allí. Cuando ustedes ven esto, ustedes saben que viene la primavera. Pero ustedes empiezan a decir, la primavera llegó, la primavera llegó, la gente les responderá, vamos, claro que no. ¡Es invierno! ¡Está helando! ¡Está nevando! ¡Hace mucho frío! ¡Hay mucho viento! ¡No digas que es primavera! ¡No es cierto! ¡Es invierno! Y nosotros decimos, “ambos tienen razón. Todavía es invierno. Entonces yo digo, si ustedes ven la situación en la Iglesia, todavía es invierno. Pero empezamos a ver pequeños signos que nos dicen que la primavera llega… Pero diría, allí es precisamente en donde estamos ahora. En ese delicadísimo momento entre invierno y primavera.”
Monseñor Fellay. Canadá, 28 de Diciembre de 2012.


Luego fue otro Monseñor:

“Se respira un aire fresco, es una ventana a la primavera y a la esperanza. Hasta ahora habíamos respirado aguas de pantano, que huelen mal. Estábamos en una iglesia con miedo de todo y problemática con la situación de los VatiLeaks (filtración de documentos de la ciudad del Vaticano) y la pedofilia. Con Francisco se hablan solo cosas positivas; él pone lo positivo por delante y habla de mantener la esperanza”.
Monseñor Piero Marini. Diario La Nacion de Costa Rica, Abril 2013.



«casi, casi estamos pasando una estación de invierno»

Según informa el Faro de Vigo, Mons. Rodríguez Carballo, arzobispo secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, ha asegurado que en el seno de la Iglesia «casi, casi estamos pasando una estación de invierno», pero teniendo en cuenta que él procede de una familia de agricultores ha podido comprobar que el invierno «es la estación más importante, porque es cuando se trabajan la raíces. Sin el invierno no sería posible la primavera, en la que surgen las hojas, las flores y los frutos».
El prelado recapitula indicando que «estamos en un momento de gracia, y el año de la vida consagrada nos va ayudar a ello».

Además, Mons. Rodríguez Carballo contempla al papa Francisco como «un regalo inmenso» que nos ha dado el Espíritu Santo: un hombre sencillo, dialogante y decidido a la vez.


Dejate primaverear


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