“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

lunes, 30 de marzo de 2015

Fábula





El ciego

Un ciego tenía por costumbre reconocer por el tacto todo animal que le ponían en sus manos y decir cuál era. Le ofrecieron una vez un lobezno, después de pal­parlo estaba indeciso y dijo: «No sé si eres un cacho­rro de lobo, o de zorra, o de otro animal parecido. Sin embargo, estoy bien seguro de una cosa, que este ani­mal no es apropiado para ir con un rebaño de ovejas.»
Así, también la inclinación de los malos el mismo cuerpo la revela muchas veces.


ESOPO
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