“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

martes, 3 de marzo de 2015

Los politiqueros


Politiquera mentirosa y deslenguada.


“La lucha contra la mentira no es igual que la lucha contra la tucura. A la tucura es menester perseguirla tenazmente y destruirla hasta la última; con la mentira no se puede. A la mentira hay que descreerla simplemente…y dejarla pasar. ¿Y cómo se hace para saber qué es mentira? En caso de duda, hay que descreer de todo.
Hay demasiada cantidad hoy día para dedicarse a su persecución. Los politiqueros tienen que mentir, porque eso es de su oficio, ¿cómo ganarían el pan de no mentir? Si un politiquero dijera: 'Yo no he estudiado nada de nada ni he hecho nada de provecho en mi vida. Me gusta mandar, aunque no sé si sirvo para ello, porque no tengo experiencia; pero quiero mandar en todo caso, aunque sea para ver qué pasa...', ¿quién se entusiasmaría por él? El politiquero tiene que aprenderse una ideología cualquiera, que sea la panacea de todos los males del mundo, incluso de la Bomba Atómica, si es el Partido Demócrata, y tiene que saber cuáles son las palabras que halagan los oídos de su época, como ‘Libertad, Justicia Social, democracia, igualdad de todos, persona Humana, Civilización cristiana, etc.’, en la nuestra; así como ‘hegemonía de Atenas’, en tiempo de Cleón; y ‘Despotismo del Patriciado’, en el tiempo de Marius.
Y con esto tiene que tener la facultad de poder hablar un poco al rumbo, sin tener que pensar en lo que dice: de modo a producir en la gente una especie de borrachera, o estado hipnótico leve”.

P. Leonardo Castellani, “La Lucha contra la Mentira”, en “Notas a caballo de un país en crisis”, DICTIO, Bs.As., 1974.



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