“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

“Estoy inaugurando en la Argentina la literatura anticlericalosa. En todos los países católicos existe y aquí es una vergüenza. Los eclesiásticos, como toda sociedad humana, tienen sus defectos, abusos y ridiculeces y si no existe un contraveneno, el córrigo-ridendo-mores, campan con todos sus respetos, como una murga cualquiera”.

Padre Leonardo Castellani


lunes, 8 de febrero de 2016

La nueva oración del Fariseo





De acá

Publicación de una revista literaria de Cartagena, Es­paña
- Septiembre de 1968.
Tomado de Revista JAUJA N° 25-26-27, Marzo 1969.


SEÑOR: Aquí nos tienes, de pie y a la vanguardia de tu Iglesia. Somos los practicantes del catolicismo auténtico, el impoluto, el primi­tivo, renacido con el post-Concilio Vaticano II.

SEÑOR: Gracias te damos porque nosotros no somos como esos católicos miopes, cerrados, inquisitoriales y supersticiosos que todavía nos rodean postrados y sumidos a la tradición caduca, y a las Jerar­quías perimidas. Nosotros somos los que ahora sabemos solo del "Cristo Cósmico”, el que junta y mezcla a todos los hombres, sea cual fuere su fe y su ideología.

SEÑOR: Nosotros somos los que evitamos la “inflación Mariana” y nos apena tanto fetichismo de medallas y rosarios, imágenes y ex­votos, mensajes celestiales y milagrería barata. Nosotros somos los que queremos, acaso, los templos de paredes lisas y peladas, crucifijos de hierros, ininteligibles y retorcidos, de imágenes sublimadas en un puro simbolismo que no estorben nuestra cristocéntrica oración salmódica, o mental inexistente.

SEÑOR: Nosotros tenemos compasión de las viejas beatas y sus inútiles monsergas. Definimos como beaterías insoportables y monólo­gos sosos: la acción de gracias en la Comunión, la monotonía de las novenas, y todas las inoperantes devociones medioevales. Ahora ha lle­gado la hora de la acción-orante convertida en Bienestar Social.

SEÑOR: ¡Qué bien entendemos las exigencias de nuestro moderno cristianismo! Aborrecemos, por tanto, todo triunfalismo en tu Pura, aérea, invisible e insustancial Iglesia: tal como Tú la fundaste, exenta de juridicismo, escolasticismo y ostentosos formalismos litúrgicos. Comprendemos que tu Iglesia debe ser totalmente espiritual, sin pesado moralismo y con una dogmática simbólica, asistemática a toda ascética. Nosotros, Señor, vamos a borrar de tu Esposa los estigmas de la funesta era Constantiniana, y del fatídico Concilio de Trento y el de Nicea.

SEÑOR: Nosotros somos los que creemos que el ideal es el Estado laico y socialista, la Escuela sin religión obligatoria, el cura sin sotana, el Templo sin campanas, la evangelización sin conversiones, el Bautismo en edad madura, la Misa dominical facultativa, la disimulada suspensión total y paulatina de la Eucaristía; todo ello, en pro de un Ecumenismo fraternal y pleno con nuestros hermanos los comunistas, masones, ju­díos ateos, y todos los hermanos separados.

SEÑOR: No podemos tolerar a los Integristas, que tanto daño ha­cen a tu Iglesia con su cerrazón contra-reformista, viviendo todavía en las tinieblas del "Syllabus" al que, en ciertas expresiones, desgraciada­mente, ahora parecería acercarse nuestro venerado Paulo VI.

SEÑOR: ¡Danos católicos con mentalidad nueva! ¡Danos jerarquía y clero en pleno "aggiornamento’'! Católicos que no den importancia al Sexto Mandamiento (¿o es el Séptimo?) .y solamente se inflamen con la caridad, es decir, que sepan callar caritativamente los dogmas estan­cados en las caducas fórmulas escolásticas, para devenir en un continuo mundo evolutivo y progresista. Fieles católicos de mentalidad abierta y dialoguista, de moral flexible y ecumenista, de testimonio sin palabras evangélicas y sí con hechos prácticos.

SEÑOR: ¡Líbranos de los católicos con espíritu de Cruzada! ¡Lí­branos de los curiosos y pedantes católicos Apocalípticos! ¡Líbranos de los teólogos pesimistas y aguafiestas! ¡Concédenos, Señor, más bien, el signo de la pobreza más eficiente en nuestra hora, que es el despojo y desmantelamiento de nuestros templos, y que nuestros Obispos sean elegidos democráticamente por el pueblo laical, con los votos de los militantes y seguidores de Congar y Teilhard de Chardin, en esta era venturosa que ha nacido para tu Santa Iglesia.

SEÑOR: Te rogamos que pronto, nuestros sacerdotes celebren la Misa sin ornamentos, o que no la celebren, si les place. Que resuenen en nuestros templos, pronto, las alegres estridencias de la música que es grata al corazón de nuestras juventudes "hippies": guitarras, pan­deretas, saxofones y matracas; castañuelas, bombos y bandoneones. ¡Que caigan Señor, los últimos restos de arcaicas maniguncias!

SEÑOR: Escucha nuestra oración, la de tus católicos "aperturistas y modernistas", los únicos católicos sinceros, los que han existido en todos los siglos —aunque dormidos— empeñados en la purificación de tu Iglesia, cargada con tantos lastres inútiles, mientras nosotros, ento­namos desde ahora el "mea culpa" gratuito por sus manchas y pecados.

SEÑOR: Para que nuestro testimonio sea más tangible, permite Señor, que este ardiente himeneo entre tu Iglesia y el Mundo se vea coronado, ya sin hipocresía, con la supresión del celibato eclesiástico, que se legalice universalmente el divorcio, se canonice al onanismo y al homosexualismo, y que en las puertas de tus templos se regalen las píldoras anti-conceptivas. Esto será Señor, la puesta al día de tu inma­culada Esposa, en cálida amistad con el Comunismo y Capitalismo como mancebos aliados a tu gloria, en pacífica coexistencia con todas las confesiones y credos, suprimida toda exterioridad que separa, borrados los Santos y las beatitudes que molesten, y eliminados de su seno a todos los católicos negativos: los de la moral del “no” y los anatemas.

ENTONCES, SEÑOR: Será el Paraíso en la tierra; frenado y anu­lado para siempre el dogma cavernícola de la infalibilidad pontificia, tu Iglesia será pura, repura, ¡recontrapura! y habremos llegado así a la cosmovisión plena del Sr, al punto Omega, a la integración con la Divinidad, hasta desaparecer todos, en el Todo.

AMEN

“Ibis ad Epístolam Alienam"
(Traduc.: "Irás a Cartagena")


Sigamos el consejo de Francisco…


…¡Y pongamos la basura en su lugar!











Tiberius et Franciscus, Pontifices Maximi




De acá

[R]esentirse [...] es un veneno y no una coquetería, que no es amor sino odio, o más exactamente es ira ulcerada, a veces mezclada de envidia y ainda mais de soberbia y encima a veces de pereza, puesto que los vicios capitales son amigos de llamarse unos a otros. El “ressentiment” en el sentido técnico y nietzscheano es un veneno psicológico, es un veneno activísimo sutil e invisible, es un veneno que está untado por todas partes hoy día y nosotros nos untamos y untamos a otros, como en la peste de Milán descrita por Manzoni, que el vulgo creía que había untadores de la peste. 

No debe ser casualidad pura que Cristo fuese crucificado  -el crimen más bárbaro y cruel de la Humanidad, aun naturalmente mirado-, bajo el Emperador Tiberio, hombre fríamente cruel que no perdonó ni a su propia madre, y gran inteligencia política por otro lado.

Tiberio nació en una familia toda barajada y con tremendas deshonras familiares. El ambiente familiar alterado que decíamos la otra semana, caldo de neurosis y perversiones, lo volvió resentido incurable.

¡El mal ambiente familiar! Esas desgracias incomprensibles y funestas para el niño, esas desavenencias o discordias o escándalos o vicios sucios de los padres, que se filtran no se sabe cómo hasta su conciencia aunque se trate de ocultarlas, que impregnan las paredes y el aire de una casa; y después, cuando adolescente reflexivo y ya sensibilizado, esas injusticias contra las cuales no hay nada que hacer, situaciones dolorosas o humillantes impuestas por la fuerza sin una palabra de explicación, impuestas por las personas más allegadas [...]

Basta este ambiente familiar deshonrado, entristecido y sin amor para explicar el terrible carácter del futuro Emperador, duro como una piedra, inhumano, tortuoso, hipócrita, refractario al agradecimiento y a todos los “móviles de la liberación”, al afecto, a la ternura, a la unión familiar. El carácter del gran resentido que es intelectual -instintivo sin sentimientos-, como si estuviese amputada toda la parte media del psiquismo; sin corazón, como dice el pueblo con mucha razón; y en el caso del resentido, con mal corazón, con el corazón envenenado.

Las crueldades de Tiberio ¡no hay tiempo para describirlas! y son demasiado conocidas [...] refractario a toda gratitud y aun enconado por los beneficios, como es propio del gran resentido: “En mi juventud viví tristemente bajo la ESCLAVITUD del agradecimiento”, palabra abismática de Robespierre; y no sólo por necesidad política, como Rosas, sino simplemente por gusto, por maldad, por temor al pueblo; porque el resentido, siendo duro, es cobarde [...] Tiberio se reía de las leyes romanas, siendo el Supremo Legislador, y se reía de la religión romana, siendo un Pontifex Maximus; y de toda la humanidad en general cuando estaba en sus accesos de temor morboso y de rabia blanca, y lo estaba siempre.

La más innoble delación, el espionaje de las conversaciones privadas, las venganzas y las insidias clandestinassembraron por muchos años el temor y la tristeza en Roma [...]



El terror del resentido viene de que no conoce a las personas; y por tanto debe desconfiar de todos como de enemigos. Y no puede conocer a las personas, porquecarece de “identificación afectiva”, no puede salir de sí mismo y meterse en otro, EMPATÍA; carece de móviles de liberación y abunda en móviles de retracción. Todos los rasgos del gran resentido campean en él: 1°, el resentido suele ser inteligente; 2°, el resentido es tímido, cobarde y cauteloso; 3°, es taciturno, mistificador; 4°, es escéptico y no se entusiasma por nadie; 5°, es insaciable en su venganza perenne; 6°, es generoso con los lejanos y malo con los próximos; afecta amor a unos, que es simple odio disfrazado a otros: así Tiberio vivía entre sus soldados en Germania y los halagaba demagógicamente para hacer despecho al cuerpo de oficiales, a los generales y a los nobles.

Despreciaba altamente a la religión oficial de la cual era Pontífice Máximo; y vejaba a los sacerdotes, arúspices y adivinos.

Sus actuales panegiristas [...] aducen el hecho de su rehúse a que le erigiesen templos como prueba de su ánimo magnánimo y adverso a la adulación; pero la manera violenta con que rechazaba las adulaciones (pues en verdad las rechazaba)muestra la desconfianza del resentido (que teme le tomen el pelo cuando lo alaban) más bien que la modestia del magnánimo.

La moral de Tiberio, reconozcámoslo, tenía las virtudes de su clase y sobre todo las virtudes del resentido, las virtudes de Robespierre y de Torquemada: el puritanismo, la regularidad y la corrección burocrática, la disciplina, la sobriedad y la castidad del soldado (castidad que se explica por su frigidez, no es raro encontrar castos entre los crueles, antes nombré a dos), la observancia legal del fariseo y la FILANTROPÍA, que no es lo mismo que la caridad: hacía donaciones ostentosas cuando el incendio del Monte Cello, o en las hambres que pasó Roma; pero era tacaño para la caridad individual e incluso escatimaba el viático a sus servidores; ¡la filantropía! que justamente como sustituto de la caridad en nuestra época, Max Scheler denuncia como uno de los frutos más típicos del resentimiento. La filantropía es la beneficencia de la cantidad; la caridad es la beneficencia del corazón. Sus soldados lo idolatraban; pero su camaradería con el soldado es sospechosa ante la falta de camaradería con su “staff”, con sus iguales. Él pertenecía a la más rancia aristocracia de Roma; pero aborrecía a la aristocracia, no solamente a la aristocracia advenediza y corrompida de los Herodes Agripa y los Mesalino Cota, sino a toda la aristocracia, por ser aristocracia [...]

Leonardo Castellani, Psicología Humana.


jueves, 4 de febrero de 2016



Anticipamos los festejos









Show


Frank Pan y Circo


Imagen de acá


El "Restaurador" de la FSSPX, neo Martín Lutero, Jorge Mario Bergoglio (Francisco) asistió recientemente en una audiencia general a un espectáculo circense bochornoso, impúdico, indecente, de un denominado “American Circus”, que expresa la quintaesencia de la vulgar cultura yanquee. Quien se anime a ver tal cosa puede hacerlo en este enlace.

Pero recordemos que ya Bergoglio hacía cosas semejantes en la urbe porteña, así que nadie puede decir –aunque Mons. Felé lo diga- que este es un papa “sorprendente”.


Otro chiste de Francisco



El Papa en Santa Marta: ‘La fe es la mayor herencia que podemos dejar’

Locura religiosa




De acá

“A la Tradición católica no puede destruirla Francisco. Pero puede destruirse a sí misma si se vuelve farisaica”.


Siempre han existido, pero desde hace cincuenta años, y más aún desde el inicio de la “era Francisco”, se han multiplicado “exponencialmente”, como dicen ahora. Esto es posible además porque a través de la Internet adquieren espacio para explayarse y difundir sus escritos “urbi et orbi”. Ya no es complicado y fatigoso como antes, donde había que tener una imprenta y moverse para distribuir panfletos y libelos. Ahora un solo sujeto con ínfulas de “teólogo” puede sentarse frente a una computadora y difundir a través del mundo sus elucubraciones, opiniones o invectivas, ya sean escritas, ya alocuciones a través del audio o el video. “Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón…” dice la letra del tango Cambalache. Pues bien, hoy “cualquiera es un predicador, cualquiera es un Doctor”... ¿Será así?

Hablamos de quienes no debidamente iluminados por la sabiduría divina que nos ha entregado la Escritura, adoptan posturas religiosas extremas, exaltadas, violentas, fanáticas y fulminantes. De los “condenadores seriales” que caen fácilmente en precipitaciones, exageraciones y juicios infundados (contra lo cual advertía Mons. de Castro Mayer) o en el celo amargo y “tomas de posición extremas que no corresponden a la realidad sino a a prioris, que perturban las conciencias sin ilustrarlas” (contra lo cual amonestaba Mons. Lefebvre).  A los que, a la manera de los pistoleros, sacan rápido el arma y acribillan ante la primera señal –para ellos- de traición, desviación o “flaccidez” en la doctrina a quienes no concuerdan con sus ideas, que parece fueran muy claras, pero sin embargo nunca saben aclarar ni menos refutar aquello que impugnan a tiro de metralla. John Henry Newman hablaba ya de esto hace casi doscientos años, cuando esos grupúsculos eran quizás más visibles o ruidosos, pero menos numerosos que ahora:

“Idéntica ausencia de un principio espiritual se aprecia en el modo ligero y absurdo con que muchos adoptan formas erróneas de creencia religiosa. Quien lleva dentro la luz de Cristo escucha sin turbación alguna la voz de los fanáticos, los equivocados o los hipócritas. Pero cuando un hombre es consciente de ser un pecador impenitente que no está en paz con Dios, cuando su propio corazón le acusa, cuando no tiene principio ni estabilidad dentro de sí, entonces es presa de la primera persona que se le acerca con un lenguaje enérgico y le invita a creer en sus palabras.
Por eso encontráis mucha gente que va afanosa detrás de quienes dicen obrar milagros, o denuncian a la Iglesia como apóstata, o sostienen que sólo se salvarán quienes les sigan; o simplemente, hablan sin la menor garantía pero con enorme seguridad. De ahí que la multitud sea tan propensa a miedos repentinos. Oís que un grupo numeroso huye de una ciudad, movido por una vana predicción sobre la cercanía del juicio final. De ahí también que mucha gente practique en privado tantas pequeñas supersticiones que no vale la pena nombrar. Todo deriva de que la luz de la verdad no arde en sus corazones.” (Esperando a Cristo, 21-XI-1840).

Lejos de ser patrimonio de los extraviados protestantes, tras el nefasto concilio Vaticano II el descarrío se extendió a dos puntas en jugada maestra del diablo, que hoy redobla con Francisco: por un lado hacia el demencial liberalismo que prefirió la autoridad en detrimento de la verdad, y por el otro hacia el sedevacantismo o el cismatismo (hoy también algunos hablan de “eclesiavacantismo”), que en nombre de la verdad se hizo su propia autoridad. Unos se liberan de la verdad, otros se liberan de la autoridad. Pero ¿son realmente libres? Claro, esto último no lo admitirán los que transitan por esos caminos, porque suelen dar sus argumentos basados en la autoridad de la Tradición. Pero su conducta no se condice en absoluto con la santidad de la Tradición y los ejemplos de quienes nos precedieron, llegando muchos grupos a caer en herejía, cisma o espíritu de secta sin advertirlo. Seguramente es exagerado afirmar de estas personas que “se saben pecadores impenitentes”, pero no lo es afirmar –porque lo hemos advertido-  que viven turbados en busca de una seguridad que les garantice que son de los pocos escogidos y aprobados por Dios, y esa falta de paz en que su alma afiebrada se debate se ve aliviada cuando se identifican con algún gurú o maestro que habla y escribe con contagiosa firmeza, seguridad y voz bien alta, a quien deciden seguir afanosamente. La solución a todos los miedos es entonces percibida, la garantía de la pureza adquirida, y libres de contaminación se sienten fuertes, potentes, implacables, invulnerables, aptos para pasar la escoba a toda impureza, a todo detrito, a todo rasgo, huella, señal o sombra de “herejía”, debilidad o flojera que creen ver en quienes los rodean o están más cercanos a ellos. El fariseísmo que impedía la manifestación mesiánica de Cristo sigue siendo impedimento para que Cristo se manifieste en sus almas siendo como Él es, verdadero, y no en la imagen soberbia, aparatosa y policíaca que imaginaron por entonces los fariseos del templo y que se adapta muy bien a las pretensiones “justicieras” de quienes olvidan siempre esta enseñanza divina: “Tomad sobre vosotros el yugo mío, y dejaos instruir por Mí, porque manso soy y humilde en el corazón, y encontraréis reposo para vuestras vidas” (Mt. 11,29), y también que es Dios el vengador de los justos, y no nosotros mismos (cfr. Rom. 12,19).

Quizás también pueda decirse que, así como otro fermento farisaico fue reconocer a Cristo como Mesías pero adosándole a dicho mesianismo un nacionalismo (como bien explicó el P. Castellani) para apropiárselo, así grupos de la llamada “Tradición” parecerían hoy apropiarse o buscar tener la “exclusiva” intentado demostrar presuntuosamente que tienen más “Tradición” que los demás. La debacle modernista alimenta como el viento el fuego incendiario del orgullo religioso que manifiesta la presencia del fariseísmo, la levadura específica que corrompe la Religión, una de cuyas principales características es la crueldad “solapada, cautelosa, lenta, prudente y subterránea, ‘el dar la muerte creyendo hacer obsequio a Dios’” (P. Castellani, “Cristo y los fariseos”).

Vemos también un afán de los “primeros puestos” (así sea en el ranking de blogs de Internet o de las congregaciones tradicionales) que pone de manifiesto la ambición, otra nota muy perceptible del fariseísmo. Ambición que va de la mano con la persecución de quien puede poner en entredicho o en evidencia tales malas artes o inclinaciones. Como dice Castellani: “Instintivamente, con más certidumbre y rapidez que el lebrel huele la liebre, el fariseo huele y odia la religiosidad verdadera. Es el contrario de ella, y los contrarios se conocen. Siente cierto que si él no la mata, ella lo matará. Desde ese momento, el que lleva en sí la religiosidad interna sabe que todo cuanto haga será malo, todos sus actos serán criminosos. La Escritura en sus labios será blasfemia, la verdad será sacrilegio, los milagros serán obras de magia ¡y guay de él si en un momento de justa indignación recurre virilmente a la violencia, aunque no haga más daño que unos zurriagazos y derribo de mesas! Su muerte está decretada” (Id.)

Actuando de manera contraria - pero no contradictoria- al liberalismo, puede decirse que mientras que unos realizan un proceso “por el cual la afirmación vital que es la fe se transforma en oficio, se va convirtiendo insensiblemente en hojarasca, palabrería y conceptos, sostenido todo por un interés”, lo que puede ser llamado tibieza o “fe muerta, fe sin martirio, sin sufrimiento, sin incomodidad” (Castellani, ibid.), por el otro lado los tormentosos prefieren aplicarle el martirio, el sufrimiento, la incomodidad y la persecución a los demás, en nombre de su altísimo y soberbio integrismo y para demostrar de tal forma que no han caído en esa “esclerotización” de la fe. Pero lo concreto y, una vez más en palabras de Castellani, es que “si en el curso de los siglos una masa enorme de dolores y aun de sangre no hubiese sido rendida por otros cristos en la resistencia al fariseo, la Iglesia hoy no subsistiría”. El que ve el fariseísmo fuera y no dentro de la Iglesia, el que no lo ve acechándolo a sí mismo, tendrá más dificultades en resistirlo. A la Tradición católica no puede destruirla Francisco. Pero puede destruirse a sí misma si se vuelve farisaica. Estas advertencias no deben intimidarnos a la hora de dar el buen combate contra el error y la impiedad, en particular de los modernistas, pero deben ayudar a comprender que la parte más importante de ese combate comienza por uno mismo. Solemos ser duros con los demás, y blandos con nosotros mismos. Quizás creamos que así manifestamos nuestro celo, pero fue Nuestro Señor quien se adjudicó la exclusiva tarea de barrer los mercaderes del templo a latigazos. Nuestra resistencia y espera se sustentan en la búsqueda constante de la santidad, que es lo contrario de la levadura farisaica. Como escribiera Nicolás Gómez Dávila: “El mal, como los ojos, no se ve a sí mismo. Que tiemble el que se vea inocente”.


Fray Llaneza



Nota de CRM: Nos permitimos pensar en voz alta algunos nombres de blogs y sitios que nos sugiere la lectura de este escrito: “La mente angosta”, “Foro Caótico”, “Amor por Mi verdad”, “Radio Fariseidad”, “Apocalipsis Now”, “Desintegrismo”, “Vaticano Caótico”, etc.

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Los platos más exquisitos y los más ecuménicos están en…


FRANCESCO



 Comida italiana, criolla, japonesa, kosher, tradi
 y de donde guste.


Grandes personalidades nos han elegido





Atendido por sus dueños



¡Mangia tutti!



Sociales



Los empleados de CRM S.A. salieron a festejar la entrada N°1614 del blog.
(Cualquier excusa es buena para ir al bar de la esquina)


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¿Por qué ver la realidad tal cual es, 
si puede verla de acuerdo a sus deseos?

Ray Bern


 Anteojos de realidad virtual


El CEO de Argentina S.A. Mauricio Macri ya los ha adoptado



¡Haga la prueba Ud. también!


Sufragio universal




Por el Padre Julio Meinvielle

De acá

Nada más deplorable, en cambio, y opuesto al bien común de la nación, que la representación a base del sufragio universal. Porque el sufragio universal es injusto, incompetente, corruptor. Injusto, pues niega por su naturaleza la estructuración de la nación en unidades sociales (familia, taller, corporación); organiza numéricamente hechos vitales humanos que se substraen a la ley del número; se funda en la igualdad de los derechos cuando la ley natural impone derechos desiguales: no puede ser igual el derecho del padre y del hijo, el del maestro y el del alumno, el del sabio y el del ignorante, el del honrado y el del ladrón. La igual proporción, en cambio — esto es la justicia — exige que a derechos desiguales se impongan obligaciones desiguales. Incompetente, por parte del elector, pues éste con su voto resuelve los más trascendentales y difíciles problemas religiosos, políticos, educacionales, económicos.

De parte de los ungidos con veredicto popular, porque se les da carta blanca para tratar y resolver todos los problemas posibles y, en segundo lugar, porque tienen que ser elegidos, de ordinario, los más hábiles para seducir a las masas, o sea los más incapaces intelectual y moralmente. Corruptor, porque crea los partidos políticos con sus secuelas de comités, esto es, oficinas de explotación del voto; donde, como es de imaginar, el voto se oferta al mejor postor, quien no puede ser sino el más corruptor y el más corrompido. Además, como las masas no pueden votar por lo que no conocen, el sufragio universal demanda el montaje de poderosas máquinas de propaganda con sus ingentes gastos. A nadie se le oculta que a costa del erario público se contraen compromisos y se realiza la propaganda. Tan decisiva es la corrupción de la política por efecto del sufragio universal, que una persona honrada no puede dedicarse a ella sino vendiendo su honradez; hecho tanto más grave si recordamos que, según Santo Tomás, un gobernante no puede regir bien la sociedad si no es "simpliciter bonus", absolutamente bueno. (I - II, q. 82, a. 2 ad 3). El sufragio universal crea los parlamentos, que son Consejos donde la incompetencia resuelve todos los problemas posibles, dándoles siempre aquella solución que ha de surtir mejor efecto de conquista electoral. En las pretendidas democracias modernas (en realidad no existe hoy ningún gobierno puramente democrático, según se expondrá más adelante), donde el sufragio universal es el gran instrumento de acción, los legisladores tienen por misión preferente abrir y ampliar los diques de la corrupción popular. Hay quienes pretenden salvar el sufragio universal, y su corolario, el parlamento, imputando a los hombres y no a estas instituciones, los vicios que se observan.

Pero no advierten que los vicios indicados les son inherentes, y es en ellas donde reside el principio de corrupción de las costumbres políticas. El individualismo, que es la esencia del sufragio universal, arranca de la materia, signada por la cantidad, y la materia, erigida en expresión de discernimiento, disuelve, destruye, corrompe, porque la bondad adviene siempre a las cosas por la vía de la forma, según los grandes principios de la metafísica tomista. Fácil sería demostrar que los descalabros de la política moderna son consecuencia de considerar toda cuestión bajo el signo de la materia.


Concepción católica de la política: El sufragio universal.

sábado, 30 de enero de 2016



Cine catástrofe




Francisco recibió al héroe de Titanic



 Ahora falta que reciba al capitán del Titanic



¡Sensacional éxito!
  

Algunos ya no saben qué hacer...



Mientras esperan que llegue el acuerdo







Escoliosis reaccionaria


El anuncio



Bergoglio in Sinagoga: "Credo in un solo ...io"



De acá

Un muy buen comentario: un dì padre Pio chiese ai suoi fratini, : sapete qual'è il nome del diavolo? Ognuno disse la sua, chi belzebu, chi satana etc. ma il padre continuava a dissentire , allora chiesero a p.Pio di dire finalmente il nome. Il padre disse: il nome del diavolo è : IO .


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