“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

jueves, 25 de septiembre de 2014

Castigar con el ridículo




--¿Qué es eso? –dijo.
--Este hombre ha de’ber dicho que no hay Dios, o algo por el estilo. Es la Ley –dijo su macilento compañero-. Se pué pensar todo lo que vos quierás que no hay Dios, pero no se puede decirlo en público.
Edmundo miró las espaldas del hombre cuando pasó: el cartel decía: “No existe Dios; pero hay burros como vos”.
--Castigar con el ridículo, como en la Edad Media –pensó-. Es más eficaz que la cárcel; pero lo que es aquí no hay ni pizca de libertad de pensamiento. ¡Qué mundo! Esto no es viable hoy día.
                                                              

P. L. Castellani, Su Majestad Dulcinea, Parte. II Cap. X. Villa Desesperación.

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