“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

domingo, 21 de septiembre de 2014

El Padre Brown





"En el Venerable Colegio Inglés de Roma, donde se for­maron muchos de los mártires ingleses, Chesterton, el infatigable, daba una conferencia sobre Mis impresio­nes de Italia como había dado otra en el Escocés sobre El carácter de Escocia y su religiosidad. Después del five o'clock tea lo rodean y lo acribillan a preguntas los seminaristas. El gran escritor se defiende paternalmente, oportuno e incisivo. Tenía que salir el Padre Brown. ¿De dónde ha sacado usted al Padre Brown? Sonríe.
-Les voy a decir un secreto. ¿Conocen al Padre O’ Connor, irlandés, de Bradford, a quien está dedicada la 4° parte? Es mi confesor. Es un hombre inteligen­tísimo y humilde, tan sencillo que un tonto lo puede tomar por tonto. Es un tipo chic. Claro que yo exageré la nota de la simplicidad exterior para hacerlo más ro­mancesco; pero la nota de la inteligencia intuitiva y fulmínea no la he exagerado. Es muy listo. El es quien me convirtió. Es decir, remotamente a mí me convirtió Newman, pero...
—¿Cómo fue su conversión, please, Mr. Chester? —interrumpe uno.
—Mi conversión fue como mía, paradojal. Yo abjuré mis errores y fui recibido en el seno de mi madre la Iglesia Católica de Roma (el escritor hace una pausa reverente) ¡en el tercer piso de una Pub! (Pub: café o pulpería en la jerga londinense.) En el hamlet donde estábamos no hay iglesia y el Padre O’Connor se alojaba en una Pub. Y entonces, cuando se acabaron los exorcismos y me desnudé del hombre viejo, bajamos al primer piso a tomar cerveza."

P. Leonardo Castellani, Sherlock Holmes en Roma, Crítica literaria.


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