“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor

de guerrillero, no con hosquedad de guarnición sitiada”.

Nicolás Gómez Dávila

“Estoy inaugurando en la Argentina la literatura anticlericalosa. En todos los países católicos existe y aquí es una vergüenza. Los eclesiásticos, como toda sociedad humana, tienen sus defectos, abusos y ridiculeces y si no existe un contraveneno, el córrigo-ridendo-mores, campan con todos sus respetos, como una murga cualquiera”.

Padre Leonardo Castellani


lunes, 8 de junio de 2015

Separados al nacer


Lampeduzza y Bergoglio.


Hay quienes afirman que Jorge Mario Lampeduzza y Jorge Mario Bergoglio son la misma persona. Su extraordinario parecido lleva a pensar en tal posibilidad. Sin embargo, estamos en condiciones de afirmar que se trata de dos hermanos gemelos separados al nacer. Según un reporte confidencial del periodista Dardo Lobbu, el verdadero apellido de los mellizos sería Lampedusa. En tanto que uno de los hermanos, para evitar suspicacias inferidas por lectores de cierta famosa novela, se cambió la última sílaba de su apellido, el otro hermano –el menor de la dupla- optó por cambiarlo por completo, adoptando asimismo una personalidad completamente opuesta a la de su mellizo. No obstante esta repulsión mutua, ambos hermanos no han podido desprenderse de la influencia del otro, a tal punto que en determinados momentos llegaron a intercambiar sus personalidades para buscar perjudicar a su contrario. Así Lampeduzza, convertido al Judaísmo por un rabino que conoció comprando camisetas en el barrio de Once, visitó el seminario en ausencia de su hermano, acostumbrando a los futuros sacerdotes a amenizar con quien creían era su compañero de seminario católico. En tanto que el otro Jorge Mario, para venganza de su hermano mayor, ingresó cuantas veces pudo disfrazado de judío a la sinagoga de la calle Libertad, con total desparpajo y desparramando chistes y chascarrillos con los que creía poder ridiculizar la figura hasta entonces respetada de su hermano moishe. Sin embargo, su simpatía fue conquistando a la colectividad, a tal punto que Jorge Mario Bergoglio continuó yendo a la sinagoga incluso siendo ya sacerdote y posteriormente obispo. Aunque podría pensarse que esto causaría confusión en los hebreos, el carisma bergogliano los sedujo, y ya a nadie le importó si era él o Lampeduzza el que encendía la menoráh.
Sobre este tema hasta ahora inédito en la vastísima bibliografía bergogliana, consultamos a la especialista en la materia Elisabetta Piqué. Sin embargo, la prestigiosa periodista se mostró desconcertada, pues está claro que este tema tan íntimo no ha sido tratado ni siquiera por un compinche de Bergoglio como Sergio Rubín. Dada la importancia del mismo, Dardo Lobbu nos ha informado que se ha propuesto interpelar al rabino Skorka, a fin de confirmar la revelación que gentilmente nos ha cedido para este reporte. Seguiremos informando. Manténganse conectados.


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